Opinión

  • | 2004/09/17 00:00

    Un siglo de gestión empresarial

    Los modelos tradicionales de gestión empresarial tuvieron que evolucionar, debido a los cambios que trajo la revolución industrial.

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Con ocasión de esta edición, que está dedicada a examinar la evolución de las principales empresas del país, querría hacer una reflexión sobre algunas tendencias clave en el mundo de los negocios desde la revolución industrial.



Los primeros cambios

El arte de la administración se desarrolló lentamente a través de los siglos, ante todo a raíz de la necesidad de organizar ejércitos y administrar Estados. No obstante la creciente sofisticación de la administración en estas dos dimensiones, el arte de la gestión de negocios estaba poco desarrollado hasta la revolución industrial que comenzó en Inglaterra a finales del siglo XVIII. La producción agrícola y la minera de entonces eran caracterizadas por muy sencillas técnicas de administración, aplicadas en los países europeos y sus colonias por varios siglos. Un ejemplo típico fue el sistema de la "Hacienda".

Con el advenimiento de la revolución industrial, se generó la necesidad de implantar nuevos modelos de administración empresarial. Las empresas creadas para aprovechar las nuevas tecnologías eran mucho más complejas de administrar que sus antecesoras. Alfred Chandler, profesor de historia de negocios de la Universidad de Harvard, explica en su libro The visible hand, cómo las empresas de ferrocarriles fueron las primeras en definir claramente sus organigramas, las responsabilidades de los cargos, los esquemas de comunicación y los métodos de contabilización de costos. Esto se hizo indispensable, porque tenían que gerenciar múltiples unidades, geográficamente dispersas, con alta necesidad de coordinación.

Aprovechando la reciente introducción del telégrafo y sus nuevos esquemas de gestión, los gerentes de los ferrocarriles podían determinar con precisión la localización de los trenes, estimar los costos de transporte por tonelada por kilómetro y determinar los precios en función de esta información.

Esto constituyó una gran transformación sobre los esquemas tradicionales de gestión empresarial.

El desarrollo de las grandes empresas

Las nuevas tecnologías de producción, transporte y comunicación permitieron el desarrollo de grandes empresas, que crecieron generando economías de escala y alcance. Los costos de producción cayeron dramáticamente en la medida en que estas empresas se desarrollaron, lo cual permitió el abaratamiento de los precios y las subsecuentes mejoras en el nivel de vida de los consumidores.

Aunque es peligroso generalizar, se puede decir que las empresas que se crearon hace un siglo y que continúan siendo exitosas hoy se decidieron por estrategias de crecimiento basadas en la innovación, la expansión geográfica en su negocio central y la diversificación en productos relacionados. En general, evitaron crecer mediante diversificaciones en negocios no relacionados con su negocio central. Este patrón general es evidente en el caso colombiano.

Estas empresas también se caracterizaron por su capacidad de evolucionar en los esquemas de gestión en la medida en que la creciente complejidad de sus negocios así lo demandaba. Por ejemplo, al inicio del siglo pasado se adoptaron las metodologías de Scientific Management del ingeniero estadounidense Frederick Taylor, para aumentar la eficiencia de los trabajadores. Después se crearon "divisiones" o unidades autónomas de negocios, para descentralizar los procesos de decisión, como respuesta al mayor tamaño y complejidad de las empresas. Más recientemente se han adoptado esquemas de gestión más humanistas basados en incrementar la motivación y empoderamiento de los empleados.



El futuro

Como ocurrió en los últimos 100 años, la mejora en el nivel de vida de los colombianos dependerá principalmente del desarrollo de nuestras grandes empresas, sean de capital nacional, extranjero o estatal. En la medida en que crezcan las actuales y se desarrollen nuevas, generarán más empleos, más negocios para sus proveedores, productos más baratos y mejores para el consumidor, así como mayores recursos para financiar al Estado.
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