Opinión

  • | 1999/08/13 00:00

    Un plan de matemáticas

    Toda la sociedad tiene que meter la mano en el problema. No es sólo un tema para profesores y estudiantes.

COMPARTIR

Sigo con las matemáticas. Iniciemos con el axioma básico: estamos de acuerdo en que las matemáticas son fundamentales para el desarrollo integral de una sociedad en la antesala del nuevo siglo. En consecuencia, tiene sentido preguntarnos cómo podemos darles la importancia y el protagonismo que les corresponde. Ese es el propósito de esta columna: esbozar, a muy grandes rasgos, unas ideas para empezar a "matematizar" a Colombia: el primer Plan Decenal de Matemáticas.



Lidera el Ministerio de Educación Nacional. Participan conjuntos conformados por departamentos (o regiones) y municipios, por medio de sus secretarías de Educación, colegios, universidades, empresas. No diferenciamos entre lo público y lo privado. Por fortuna, tenemos otro axioma: las matemáticas no dependen de la clase social, ni de la riqueza.



Una observación importante y en apariencia paradójica: la participación es voluntaria, con derechos y responsabilidades claras. Se arranca con un número reducido de conjuntos representativos, con una buena probabilidad de éxito inicial, y cada dos años se permite la incorporación de nuevos interesados, en un proceso dinámico que permita ajustar detalles y corregir dificultades.



El primer paso es obvio: tenemos que evaluar para saber dónde comenzamos. Pero tiene que ser una evaluación diferente. Evaluamos a los alumnos, los profesores, los administradores y los directivos. De una vez utilizamos evaluaciones con criterio internacional pues otro axioma nos dice que en el nivel básico, las matemáticas no tienen nacionalidad. El resultado final es una evaluación completa del colegio, como institución, la cual no se utiliza para descalificar a nadie. Simplemente, tenemos el punto de partida.



Los resultados, en términos generales, serán predecibles: flojos. A continuación, pasamos a implementar una estrategia integral, con múltiples componentes que interactúan, con velocidades e intensidades distintas, con un objetivo concreto: mejorar, radicalmente, la calidad matemática de cada conjunto. En este momento es necesario un nuevo axioma que nos sirve para entender los fundamentos de la estrategia: nadie puede enseñar lo que no sabe. Y no hay tiempo para perder.



Empezamos a trabajar con los profesores que hoy están en los colegios, sin olvidar que, en principio, no nos "interesan" los profesores por sí mismos, van con sus alumnos y colegas en el contexto de la institución.



Por medio de evaluaciones bianuales medimos la evolución del programa. Cada colegio tiene un puntaje y un diagnóstico de sus debilidades y fortalezas. Después de cierto nivel mínimo, el colegio se "gradúa".



Por supuesto, en la primera evaluación, muy pocos estarán en esta categoría. Acá aparecen las universidades o instituciones de educación superior que, después de acreditar su idoneidad matemática, organizan y coordinan, redes con los integrantes de los conjuntos. Diseñan e implementan programas para responder, de inmediato, en dos frentes: uno para aumentar los conocimientos matemáticos de los profesores que tienen niveles más altos y el otro, para trabajar con aquellos que necesitan remediar fallas fundamentales.



Hay una gran variedad de actividades por desarrollar, por ejemplo: intercambios entre profesores y estudiantes de colegios con diferentes grados de desarrollo, talleres de trabajo alrededor de problemas, elaboración de materiales para los salones de clase, introducción de herramientas tecnológicas y de informática para la enseñanza de las matemáticas, programas de cooperación internacional, creación de clubes de matemáticas con la participación de padres de familia, empresas que apadrinan colegios e involucran algunos de sus funcionarios, etc.



Especial importancia se le daría a un programa de servicio social educativo, con estudiantes universitarios que entrarían a convertirse en punto de encuentro entre los profesores universitarios y los profesores en los colegios, trabajando directamente con éstos y los niños en el salón de clase.



Los líderes regionales conforman la coordinación central, con la responsabilidad de ir construyendo, paso a paso, un programa de verdadero carácter nacional, alimentado por las mejores experiencias de los diferentes conjuntos. De esta forma, en este nivel, pasaríamos a abordar tareas como la definición de un currículo nacional básico; la dotación de una infraestructura tecnológica, con un propósito, evitando la tentación de llenar el país de computadores y conexiones de internet, sin saber para qué usarlos; la revisión minuciosa de los programas con los que se forman las personas que después enseñan matemáticas, etc.



Espero que los párrafos anteriores sirvan, por lo menos, para demostrar que hay posibilidades. Hay varias experiencias que ya funcionan en algún lugar y, claro está, todo lo escrito es discutible. Falta considerar muchos aspectos y detalles, en particular, temas como la financiación, pero no creo que ése sea un problema insoluble: la plata se consigue. Pero, con seguridad absoluta, si les apostamos a las matemáticas, todos ganamos. ¿Demostración? Hay que arriesgarse.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?