Opinión

  • | 2011/06/08 18:00

    Un paso necesario

    El esfuerzo de la construcción del Sistema de Información de Costos Eficientes (Sice) y de su aplicación para la negociación futura de los fletes de transporte de carga es un paso en la dirección correcta en la liberalización de los precios de este importante servicio en Colombia.

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El 15 de junio entra en vigencia la libertad vigilada en las tarifas de transporte de carga terrestre en el país, reemplazando la famosa tabla de fletes que rige hoy en día. La libertad vigilada permitirá, en teoría, la determinación de los fletes por medio de mecanismos de mercado, y dará herramientas al Estado para intervenir en aquellos momentos en los cuales se presenten fallas en dichos mecanismos.

La tabla de fletes será reemplazada por el Sistema de Información de Costos Eficientes (Sice), herramienta desarrollada por el Ministerio de Transporte y que cumple las veces de informar al mercado de transporte de carga sobre los precios indicativos para diferentes trayectos. El Sice se alimenta del Índice de Costos de Transporte de Carga publicado por el Dane, que contiene 630 artículos que ayudan a determinar la estructura de costos del sector de transporte de carga con cobertura nacional, y de periodicidad trimestral.

El esfuerzo de la construcción del Sice y de su aplicación para la negociación futura de los fletes de transporte de carga es un paso en la dirección correcta en la liberalización de los precios de este importante servicio en Colombia. Sin duda alguna supera con creces la tabla de fletes, que lo único que generó fue ineficiencias a lo largo y ancho de la cadena de transporte y la utilización de la misma por parte de poderosísimas agremiaciones de transporte -que en muchos casos no representan el interés de sus afiliados- como herramienta de negociación de prebendas y transferencias de rentas que de otra manera no les corresponden.

El país está en mora de adoptar la libertad de tarifas en el servicio de transporte de carga, tal y como lo demuestran las cifras. Según estadísticas del Ministerio de Transporte, a finales de 2009 en Colombia había un parque automotor de 154.501 camiones y 29.452 tractocamiones, para un total de 183.953 vehículos. De estos, 53.926 tienen 30 años o más de edad, lo que representa 35% del total. La tabla de fletes evidentemente no ofrece ningún incentivo para la inversión en camiones nuevos, pues independientemente del estado del vehículo, se garantiza un flete mínimo. A raíz de la negociación libre de tarifas, los generadores de carga podrán decidir incentivar la seguridad y la eficiencia en el transporte mediante la selección de equipos más modernos y mejor mantenidos.

Esto, por supuesto, en la medida en que no se apriete la oferta y exista suficiente capacidad para atender la demanda de carga del país, que viene en franca recuperación. En efecto, mientras en el año 2002 se transportaron 84 millones de toneladas de carga por carretera, el Ministerio de Transporte estima que para 2010 esta cifra será de 162 millones de toneladas, un incremento de 100%. Este crecimiento en la demanda se debería aprovechar para tomar estas medidas de liberalización que tanto necesita el mercado, y para incentivar la renovación del parque automotor del país.

Esperemos a que el 15 de junio se pueda seguir adelante con la política de precios que ha adoptado el Ministerio de Transporte y que los gremios transportadores no convoquen a los usuales paros a los que nos tienen acostumbrados. Para ello, el 4 de junio el Gobierno y el gremio de la carga supuestamente lograron un acuerdo sobre los puntos fundamentales de la política hacia delante, respetando la fecha de entrada de la libertad vigilada. El 15 amanecerá y veremos.

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