Opinión

  • | 1999/11/19 00:00

    Un nuevo modelo

    El Estado no ha logrado defender lo público y ha sido un obstáculo al desarrollo privado.

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Cuatro objetivos proponía Antonio Garúa al pensamiento de la socialdemocracia en nuestro país: equidad distributiva, avance hacia el pleno empleo, cobertura universal de seguridad social y descentralización. Son inobjetables. Transcurridas varias décadas, poco se ha avanzado en logros, debido al modelo estatal de corrupción, alta burocracia ineficiente, clientelismo y poca participación comunitaria. Mencionemos cada uno:

Equidad distributiva: el medio más eficaz es la educación. Se ha debatido entre el clientelismo político y el de las organizaciones sindicales. Valdría la pena ensayar colegios oficiales en los cuales un Gobierno comunitario distribuya el presupuesto, nombre los profesores y también al rector. Se necesitan decisiones y recursos para ampliar la cobertura con instituciones sin ánimo de lucro. El Sena no puede seguir gastando $580.000 millones al año para 24.000 aprendices, mientras las organizaciones sociales de capacitación técnica y trabajo científico continúan desfinanciadas.

Avance hacia el pleno empleo: en el continente tenemos el país con mayor burocracia y más alto desempleo. Que nos sirva de lección para derrotar el clientelismo. Faltó valor para implantar el control de cambios en 1998 y se destruyó al sector privado con una exagerada tasa interna de interés; no se apela al presupuesto monetario para reactivar la demanda, tampoco se protegen transitoriamente sectores productivos, se marchita la inversión y se niega la austeridad en el funcionamiento con el pretexto de no hacer "masacres laborales". Cobertura universal de seguridad social: el Gobierno anterior disminuyó sus aportes al fondo de solidaridad, los hospitales carecen de recursos y muchos se resisten a reducir las nóminas. Seguimos a la espera de decisiones que retornen la eficiencia al Seguro Social. Si el Estado es incapaz, ¿por qué no pensar en un manejo como el de las cajas de compensación?

Descentralización: la iniciativa oficial de reducir costos en asambleas y concejos es imperativa. La de atar las transferencias a la inflación es regresiva. El Gobierno no corrige y suprime organismos nacionales para fortalecer las regiones. Los departamentos deberían ser sustituidos por regiones autónomas: reemplazar los 9 departamentos del litoral Atlántico por la Región del Caribe, que maneje sus recursos y también los de la nación para su jurisdicción.

El modelo de Estado se ha opuesto al modelo social. Los recursos no llegan a la comunidad. Esta participa en lo político, pero no en la operación de lo público. El Estado no ha defendido lo público y ha obstruido lo privado.

En lugar de tramitomanía se requiere regulación para hacer justicia en la sociedad de desiguales. En la época de la sociedad civil, esta tiene que ser control y contenido del Estado.
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