Opinión

  • | 1997/09/01 00:00

    UN HONROSO TERCER LUGAR

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No todo son malas noticias para este acorralado gobierno. Colombia es percibido en el ámbito financiero y empresarial mundial como el tercer país más corrupto del mundo en una lista de las 52 naciones que cada año publica la prestigiosa Organización Transparencia Internacional, OTI, que se basa en investigaciones de opinión de empresarios, analistas políticos y, por primera vez, del público en general para definir este destacado grupo.



-Aunque en este momento se desconoce el lugar y la fecha en que será entregada la medalla de bronce, considero que el gobierno debe ir conformando la delegación que asistirá a recibir tan peregrino honor, así como ir preparando el apoteósico recibimiento que se le debe brindar a nuestros representantes.



-En aras de la equidad, podría pensarse en enviar un representante de cada uno de los tres poderes del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. No creo que sea nada difícil encontrar dignos emisarios en estos tres campos que hayan contribuido mediante sus actuaciones en el sector público a esta honrosa distinción de la Organización Transparencia Internacional.



-Pero el aspecto más trascendental es el magnífico homenaje que se les tiene que hacer a nuestros representantes a su regreso al país. Deben asistir, sin la menor duda, todos aquellos que directa o indirectamente, voluntaria o involuntariamente, han contribuido a que Colombia esté en el Olimpo de los corruptos.



-En primer término, debe haber una amplia y nutrida representación de la actual administración. El reciente escándalo por tráfico de influencias en la adjudicación de 81 emisoras es sólo una muestra de lo que la candidata presidencial Noemí Sanín ha señalado: "Lo sucedido es un hecho más de la cadena de corrupción que caracteriza al actual gobierno".



-No puede ni debe faltar una numerosa delegación de nuestros legisladores tanto nacionales, departamentales y municipales ya que ellos han hecho que nuestro sistema legal sea una telaraña de contradicciones en la que a cada ley, decreto y acuerdo se le pueden oponer otros que los ratifiquen o anulen. Ellos han hecho que Colombia sea el paraíso del sordo. Es indispensable la presencia del sistema judicial que, con base en sus trámites, gestiones, solicitudes y procedimientos tan ridículos como absurdos, ha logrado que se establezca el reino de la impunidad en donde menos del 2% de los crímenes son castigados. O hay coima o no hay justicia.



-Lugar principal deben ocupar los burócratas, cuya vocación reguladora y espíritu tramitador les han permitido subdividirse, multiplicarse, reproducirse y reengendrarse en forma vertiginosa aceptando las dádivas, comisiones y sobornos indispensables para acelerar los trámites y remover los escollos administrativos.



-Es muy posible que muchos de los idóneos representantes no puedan asistir a la celebración, ya que padecen serios problemas pulmonares. Es tal la cantidad de aserrín que les ha tocado absorber 'serruchando' a diestra y siniestra, que se encuentran provisionalmente incapacitados.



-Deben ocupar un puesto de honor los representantes diplomáticos de aquellos países, principalmente europeos, que no sólo no castigan a sus empresas cuando sobornan a funcionarios en otros países, sino que les permiten deducir las dádivas de sus impuestos. No me sorprendería si algunos países ofrecieran incentivos tributarios, una especie de Ley Páez, a los que corrompieran mejor. El mismo director de la OTI, Peter Eigon, declaró: "El público debe reconocer que gran parte de la corrupción es producto de las empresas multinacionales que realizan grandes sobornos y dan comisiones ilegales para conseguir contratos en los países en desarrollo".



-No podemos olvidar a los padres intelectuales del megaestado. Son todos aquellos intervencionistas salvajes que propugnan la activa participación del Estado no sólo en la totalidad de la economía, sino en todas las esferas del diario transcurrir. Es a ellos a quienes la omnívora y obesa burocracia, con su miríada de chantajes, coimas, tráfico de influencias y robos abiertos, les debe su razón de ser.



-No podemos, bajo ninguna circunstancia, pasar por alto este gran triunfo. ¡Que las fuerzas vivas de la corrupción en Colombia se hagan presentes!
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