Opinión

  • | 1997/09/01 00:00

    UN DIA EN BOGOTA EN 2010

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Itinerario de un día cualquiera en la capital de la República en el año 10 del tercer milenio.



6:00 Me levanto en mi casa en Cachipay y salgo a trotar por la ciclovía que va a La Mesa.



6:30 Hago 10 piscinas en el parque veredal y corro rápidamente a la casa.



7:30 Manejo hasta la estación del tren metropolitano con rumbo a Bogotá. Hago uso de mi tarjeta electrónica de tercera edad para pagar el parqueadero y el pasaje a tarifa reducida.



8:30 Hago transbordo en la estación metropolitana de San Victorino - Estación de la Sabana en dirección al aeropuerto.



8:45 Entro a mi oficina justo a tiempo para asistir a la Junta Directiva de Aguas del Sumapaz S.A., empresa que acaba de adquirir todas las acciones de las Empresas Públicas de Medellín y que es propiedad del fondo de empleados de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá S.A.



11:00 Tomo el metro hasta la estación de la Diecinueve con Caracas y conecto con el tranvía que va para las Aguas para asistir al seminario de política urbana que dicta Jorge Suárez, egresado del Colegio Estrella de Ciudad Bolívar, quien acaba de terminar un PhD en MIT.



12:00 Salimos a caminar con Juan Manuel Santos, Morenito y otros contemporáneos por la peatonal de la antigua Avenida Jiménez y nos sentamos un rato en el parque de los periodistas, con un delicioso sandwich que le compramos a un churro de Usme en su concesión de la esquina. El concierto del día está a cargo de Hausmusik del barrio Rafael Uribe que presenta un novedoso programa de música saferdita del siglo XV, patrocinado por la Fundación ProBogotá presidida por Luis Carlos Sarmiento hijo.



14:00 Asisto a la exposición de escultura de jóvenes talentos de la localidad de Kennedy que se inauguró la semana pasada en el palacio del cristal aledaño a la calle del cartucho, hoy un centro residencial de mucho empuje.



17:00 Me tomo un capuchino en frente de las librerías del antiguo pasaje de la calle 13 y discuto con amigos del Concejo el plan para reducir la policía e invertir ese dinero en el sistema de posgrado a distancia de la universidad Distrital que ha auspiciado el gremio de exportadores de software de Bogotá. Todo el mundo está sorprendido de que la tasa de homicidios ya es menor en Bogotá que en Barcelona y porque el desempleo ha caído por debajo del 4%. Al fin y al cabo, los últimos ministros de Hacienda han sido Carlos Caballero, Mauricio Cárdenas, Montenegro y Juan Luis Londoño: "Galleta" también lo está haciendo muy bien.



18:00 Tomo el tren metropolitano en dirección a La Mesa para dictar mi conferencia semanal de gestión pública en la nueva sede de la Universidad Nacional. Aprovecho la oportunidad para comprarle la revista "Semana" a mi viejo proveedor que acaba de comprar una casa preciosa en la Nueva Candelaria, justo al lado del centro de salud más avanzado de América Latina. Hay un artículo en la revista sobre el desarrollo de la industria de servicios turísticos en el barrio El Tintal, y la navegación a remo en el Río Bogotá.



20:30 De vuelta a Cachipay, a casa y a ver el canal Capital: Me perdí QAP y CM& pero logré ver un documental sobre corrupción en política en el siglo pasado, denominado "La Importancia de Llamarse Ernesto". Luego, a dormir con la ventana abierta. ¡Cómo ha cambiado Bogotá desde que fui alcalde!
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