Opinión

  • | 2008/07/18 00:00

    Un alto en el camino

    Todas las crisis pasan y las oportunidades se crean cuando hay más miedo.

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En estos días estamos viviendo el primer aniversario de los problemas de liquidez de dos fondos de Bear Stearns que dieron la primera señal de que algo no marchaba bien. Doce meses después estamos sufriendo la peor crisis financiera desde la depresión del 29. Se ha escrito mucho sobre los excesos cometidos por las entidades financieras y por los pocos controles que han tenido los reguladores, pero veo importante analizar en mayor profundidad las variables que han convergido para llevarnos a esta situación.

Estamos en la mayor escalada de precios de materias primas que se haya visto en mucho tiempo, por una parte debido a efectos de demanda por los altos crecimientos de los Brics, pero también por factores especulativos que han llevado el precio del petróleo por encima de los US$140 por barril, superando en dólares constantes el máximo de las crisis petroleras de la década de los setentas. Todo ello ha rescatado el fantasma de la inflación, que prácticamente había desaparecido de los países desarrollados desde las políticas monetarias restrictivas que Paul Vaulker implementó en los primeros años de la administración Reagan y que llevaron los tipos de interés por encima del 14%.

En los últimos años se tenía más miedo a una situación de deflación, como la que había sufrido Japón, que a una inflación que nadie esperaba. Por las últimas medidas tomadas por los bancos centrales en Europa, se refleja que su prioridad de control de precios está muy por encima que el crecimiento de sus países. La semana pasada subieron el precio del dinero en Europa y está claro que en los Estados Unidos el próximo movimiento será de subida o de mantenimiento de tipos, pero no de reducirlos. Actualmente, la mayor parte de los países tiene tasas reales negativas, como en USA con las tasas de fondos de dinero en el 2% y la inflación en el 4% interanual. Estos últimos movimientos parece que han fijado un techo a la apreciación del euro frente al dólar, unido a las declaraciones del Grupo G8 de apoyar una política de dólar fuerte. Personalmente, no creo mucho en el decir una cosa por un lado y estar contento de la debilidad del dólar por el otro, especialmente cuando se ve que finalmente se está consiguiendo reducir el déficit por cuenta corriente americano desde el 6,5% a por debajo del 5% actualmente.

Los mercados financieros, que siempre descuentan por anticipado lo que va a suceder, han provocado unas caídas generalizadas de las bolsas a nivel mundial, mucho más en Europa y Asia que en el continente americano. Técnicamente ya se ha entrado en un mercado bajista al estar un 20% por debajo de su máximo de octubre de 2007, pero hay lugares en los que ha caído mucho más que eso. La crisis financiera va a seguir por un tiempo más, pero la crisis de la calle está comenzando.

En estos últimos meses, los buenos fondos de gestión alternativa, principalmente los hedge funds, han cumplido muy bien su papel, protegiendo los portafolios de caídas considerables, al tiempo que, en algunos casos, han propiciado el beneficiarse de las oportunidades que han surgido, como el tema de energía, alimentos, agua, etc.

Es demasiado tarde para vender y, en mi opinión, pronto para comprar, pero sí que hay que estar atento a una serie de sectores y países que han sido totalmente golpeados por la crisis actual, debido a que son totalmente dependientes del petróleo. En el momento en que los mercados y precios de la energía den la vuelta pueden beneficiarse muchas economías, como la japonesa y la suiza, al igual que sectores como turismo, aerolíneas, y financieras.

Otro de los sectores en los que veo muchas posibilidades en el medio plazo es en las industrias relacionadas con la construcción y el mantenimiento de centrales nucleares. Aunque sorprenda, después de las grandes críticas de los movimientos ecologistas de la década de los ochentas, hay en proceso de construcción un número importante de nuevas centrales, y se espera que se hayan terminado para 2020 más de cien nuevas. Debemos recordar que el costo de producción de esta energía es el más bajo respecto al resto de las alternativas, si bien estoy seguro que con las grandes inversiones que se están haciendo en energías renovables conseguirán bajarlo considerablemente.

A nivel de conclusión, recordar que todas las crisis pasan y que las oportunidades se crean cuando hay más miedo. El tener la mente fría y mantener las políticas de inversión establecidas a largo plazo acaban dando sus beneficios.
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