Turismo verde y empleo

| 11/23/2001 12:00:00 AM

Turismo verde y empleo

Colombia posee toda la riqueza para ser un polo de desarrollo sostenible, económico, social y cultural en este campo.

por Alvaro Uribe

El turismo es una importante fuente de generación de empleo productivo. Según la Organización Mundial de Turismo, OMT, de cada 10 empleos en el mundo, 9 dependen de este sector. El turismo verde es una tendencia creciente. Colombia posee toda la riqueza para ser un polo de desarrollo sostenible, económico, social y cultural en este campo. Hay tantas zonas propicias para su desarrollo, que resulta más sencillo enumerar los lugares sin este potencial, que los que cuentan con él.



Durante mi desempeño en la Gobernación de Antioquia, promovimos y cofinanciamos el desarrollo del turismo verde en Jardín. Asociados con el municipio, los cafeteros y Comfenalco, socio ejecutor y operador, construimos un hotel ubicado a una distancia prudente del casco urbano. Trabajamos los famihoteles y pavimentamos vías estratégicas. En distintas zonas del país, hay experiencias importantes de desarrollo del turismo verde que deben ser tomadas como ejemplo: los parques y fincas-hotel de la zona cafetera, el Jardín Botánico ubicado en Turbaco con 1.000 especies de flora del Caribe, la Ciudad Perdida de la Sierra Nevada de Santa Marta, y el turismo arqueológico y de aventura en Santander.



Tenemos que integrar al turismo verde la belleza arquitectónica de Boyacá, el paisaje de Nariño, el legado arqueológico del Cauca y del Huila, las fincas ganaderas en los Llanos Orientales, la biodiversidad de la Amazonia y la Orinoquia, la riqueza verde de muchas ciudades colombianas, entre otros ejemplos.



Para este proyecto de reactivación, necesitamos varias herramientas. Capacitar técnicamente a las personas que se dediquen a esta industria, un bachillerato turístico enfocado a la prestación de servicios de acuerdo con la región. Generar una conciencia turística desde la niñez. Recuperar la naturaleza de las Corporaciones del Medio Ambiente: menos burocracia, más árboles que protejan los nacimientos de agua y programas de saneamiento básico que soporten el turismo verde.



También debemos devolver la transitabilidad en las carreteras interferidas por los retenes de los insurgentes, como las rutas verdes a San Agustín y Tierradentro. Tenemos que recuperar el turismo verde en todo el territorio, como en la Cocha (Nariño) y en los 40 parques naturales (hay 46) que hoy están bajo el control de los violentos.



Focalizaremos mejor US$120 millones del Plan Colombia, mediante un acuerdo con 50.000 familias campesinas, cocaleras y amapoleras, para que destruyan la droga, cuiden la recuperación del bosque y en compensación reciban $5 millones al año por familia. Así abriremos caminos de paz, para que en el posconflicto estas familias lideren proyectos de turismo verde, esperanza de empleo para ex guerrilleros y ex paramilitares.



Estos sueños necesitan una política de seguridad democrática, con la legitimidad del Estado de Derecho y la masiva cooperación de la ciudadanía con la Fuerza Pública, que asuste a los que asustan a los turistas. Este es un compromiso con el turismo verde.
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