Opinión

  • | 2008/09/26 00:00

    Todos somos responsables

    En las circunstancias actuales el país requiere de nosotros una participación más allá del simple voto, nos solicita que validemos la democracia.

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Todos somos responsables del país que tenemos y todos lo seremos del país que les dejemos a nuestros hijos. Estamos en un momento histórico crucial, en el que es necesario revalidar ciertos logros y modificar actitudes que nos han conducido a la sociedad que hoy tenemos.

Los colombianos hemos escogido el capitalismo democrático como el régimen económico de producción y generación de riqueza, y como el régimen político de participación ciudadana y distribución del bienestar.

La democracia es el tipo de organización social que los colombianos aceptamos, desde hace tiempo, para lograr una sociedad incluyente, igualitaria, solidaria y moderna. Para que se logre una sociedad así, además de los buenos deseos, las leyes pertinentes, la organización del estado, algunos dirigentes comprometidos con la causa y el trabajo de muchas instituciones públicas y privadas, se requiere el convencimiento, el compromiso y la participación activa de todos nosotros. El país no lo pueden construir solo unos pocos.

Hasta ahora, la mayoría de los colombianos nos hemos limitado a consignar el voto. Hemos creído que con ello ya cumplimos. Pero realmente una sociedad como la que queremos no se construye solamente así. La construimos entre todos. Tenemos que entender el papel que nos corresponde representar como individuos pertenecientes a una sociedad. Debemos establecer objetivos claros y específicos de nuestra participación de tal manera que la podamos planear, trabajar en equipo, establecer metas y hacer seguimiento. En las circunstancias actuales el país requiere de nosotros una participación más allá del simple voto, nos solicita que validemos la democracia.

El capitalismo con un enfoque social es el sistema que ha dado muestras de garantizar mejor la libertad, la democracia, la justicia y el bienestar. El reto del mundo moderno, y específicamente de Colombia, es lograr que las ventajas del capitalismo se generalicen en toda la población. Debemos propiciar una economía social de mercado, un sistema económico en donde prime el interés colectivo y se logren corregir las fuerzas del mercado en beneficio de la colectividad.

Si en Colombia logramos una participación activa y responsable en nuestra democracia y en su sistema económico, estaremos empezando a lograr lo que la gran mayoría de los colombianos deseamos, la paz dentro de un desarrollo colectivo ordenado. Pero para que realmente caminemos por esta vía, para que logremos una paz duradera, nos falta un componente adicional: educación.

La paz en Colombia pasa necesariamente por la educación.

La educación pertinente y de calidad, vista como un proceso ininterrumpido que se inicia desde antes de la gestación. En este tema todos y cada uno de los colombianos tenemos una responsabilidad y cada uno tiene que asumirla.

Concretamente, los empresarios tenemos una responsabilidad muy grande en la construcción de sociedad. Las organizaciones son un referente no solo para sus empleados sino para todos sus relacionados. La empresa desarrolla cultura, señala caminos de comportamiento, guía, da ejemplo; en fin, educa, entendido el término en el sentido más amplio. Por tanto, si queremos construir una sociedad como la descrita anteriormente, la empresa, como educadora que es, debe servir de modelo y el empresario debe ser ejemplo de generación de riqueza, desarrollo y bienestar.

Debe dar ejemplo de respeto a los valores, las leyes, las normas de competencia, dar buen trato a sus empleados, a sus clientes, a sus proveedores y en general a la comunidad. Promover el desarrollo integral de sus colaboradores buscando el aprovechamiento de todas sus potencialidades y preocupándose por su bienestar y el de su familia. Estimular el aprendizaje y el conocimiento, premiar los aportes extraordinarios, promover la cultura de la responsabilidad y de la tarea bien hecha, lograr que todos vean el trabajo como la oportunidad de aprender, crecer, desarrollarse y realizarse plenamente.

Adicionalmente, el empresario puede aprovechar su experiencia, sus conocimientos y habilidades para aportar al mejoramiento de la gestión de instituciones educativas y entidades gubernamentales que pueden utilizar técnicas, herramientas y métodos de gestión moderna para hacer más efectiva su labor.

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