Opinión

  • | 2010/06/11 00:00

    Todos por la educación

    La experiencia brasilera puede servirnos de ejemplo para firmar un acuerdo nacional, como política de Estado, que nos comprometa a los distintos responsables a garantizar una educación de calidad para todos entre los años 2020 y 2025.

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"Brasil solo será verdaderamente independiente cuando todos sus ciudadanos tengan una educación de calidad". Basado en esta idea, un grupo de representantes de distintos estamentos se unió para crear Todos por la Educación: un movimiento que congrega a la sociedad civil organizada, la iniciativa privada, los educadores y los administradores públicos de la educación. Es una unión de esfuerzos en la que cada ciudadano o institución es corresponsable y se moviliza en su área de actuación, para que los niños y jóvenes tengan acceso a una educación básica de calidad.

El movimiento trabaja para que se garanticen las condiciones de acceso, alfabetización, éxito y culminación escolar, además de luchar por la ampliación y buena administración de la inversión en educación. Esos grandes objetivos se tradujeron en cinco metas claras, concretas y realizables, las cuales son monitoreadas a partir de la recolección sistemática de datos y del análisis de series históricas de indicadores educativos. Las metas sirven como referencia e incentivo para que la sociedad acompañe y exija la oferta de educación de calidad para todos.

Las metas

Meta 1: todos los niños y jóvenes de 4 a 17 años en la escuela

Meta 2: todos los niños alfabetizados antes de los 8 años

Meta 3: cada alumno con un aprendizaje acorde con su grado

Meta 4: todos los jóvenes deben concluir la enseñanza media antes de los 19 años

Meta 5: la inversión en educación aumentada y bien administrada

Para hacer seguimiento a la evolución de los indicadores educativos se establecieron metas anuales para el país, las regiones, los estados y los municipios, de tal manera que las políticas públicas en educación puedan evaluarse periódicamente y tomar las acciones correctivas que se requieran.

Teniendo como punto de partida una visión crítica de la situación actual de la calidad del aprendizaje en Brasil, Todos por la Educación actúa de manera constructiva, solidaria y creativa, para ampliar y cualificar la demanda por buena educación y para mejorar la oferta educativa, movilizando la sociedad brasilera alrededor de la búsqueda de una educación de calidad para todos. Sus estrategias de acción incluyen el seguimiento y análisis de indicadores educativos, la difusión creciente del tema en los medios de comunicación, el fomento del debate educativo y la movilización alrededor del tema.

Todos por la Educación no es un proyecto de una organización en particular, sino un proyecto nacional. El poder del movimiento radica en la articulación de los esfuerzos de los distintos estamentos para crear la sinergia necesaria que permita superar el estado actual de la educación en Brasil, teniendo como objetivo cumplir las cinco metas antes de 2022.

En su corta existencia, Todos por la Educación ha logrado, poco a poco, ejercer influencia para que Brasil sitúe la educación como una prioridad en la agenda nacional. Una combinación de esfuerzos articuladores y relaciones institucionales, han dado como resultado una gran alineación entre el movimiento, los tres niveles del gobierno y la iniciativa privada. Los técnicos suministraron los fundamentos teóricos y dieron credibilidad a la iniciativa, a la vez que sentaron las bases para los comunicadores, que lograron divulgar este conocimiento y posicionar la educación de calidad como una bandera de la nación, comprometiendo a los diversos sectores para buscar, exigir y participar en el mejoramiento de la educación brasilera.

La experiencia ha demostrado que el camino será largo, se sabe que el proceso puede tomar una generación. Esto requiere que los gobernantes, sin importar su matiz político o el nivel en que actúen (federal, estatal o municipal), promuevan no solamente políticas de gobierno para la educación, sino políticas de Estado, firmando compromisos públicos que garanticen el logro de las metas. Es fundamental una movilización social permanente, para que los gobiernos pongan este asunto en la agenda de sus prioridades.

Esta experiencia brasilera puede servirnos de ejemplo para convocar a todos los estamentos y en especial a los líderes de los distintos partidos políticos, quienes en esta campaña han demostrado su compromiso con la educación y cuyas propuestas son convergentes en muchos aspectos, para firmar un acuerdo nacional como política de Estado que nos comprometa a los distintos responsables a garantizar una educación de calidad para todos entre el año 2020 y 2025.

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