Todo en familia

| 9/28/2001 12:00:00 AM

Todo en familia

Para crecer en serio hay que exportar y hay que invertir.

por Noemí Sanín

En los últimos 5 años , la inversión privada ha caído como nunca en los últimos 50 años. Tanto que no hay otro país en desarrollo con tan poca inversión privada y en donde el capital se reduzca tanto. Ya sabemos que sin capital no hay crecimiento. Y sin crecimiento, ¿cómo salir de nuestros problemas sociales?



Le propongo al país retomar en serio el crecimiento económico. Para reducir la pobreza, hay que acabar con el desempleo; para crear empleo, hay que crecer; y para crecer, hay que prender motores. No creo, como otros candidatos, que con más gasto público y emisión esta economía se ponga en marcha. Eso fue lo que falló en los últimos gobiernos. Para crecer en serio, más bien, hay que exportar y hay que invertir.



Para multiplicar el naciente esfuerzo exportador y crecer en grande, hay que invertir en serio. ¿Cuánto? Para crecer al 6%, la inversión privada deberá triplicarse en pocos años.



¿Cómo recuperar la inversión privada? Revirtiendo las razones de su caída. No hubo inversión por falta de rentabilidad, seguridad y financiamiento. Tenemos que romper ese círculo vicioso.



La inversión no es rentable, si las ventas no crecen y la tributación es confiscatoria. Colombia tiene la tributación empresarial más alta de América Latina. Hagámosla competitiva, no con reducciones generales de la tarifa, sino con estímulos a la inversión. Mi propuesta es eliminar los impuestos sobre las ganancias que se reinviertan. Así, la reducción de impuestos será proporcional al aumento de la inversión. La inversión no se da si no se tiene seguridad jurídica ni sobre las propiedades. Como yo sí haré la paz, podré concentrarme en ello. La protección de los derechos de propiedad y de la estabilidad de las reglas del juego serán los dos desarrollos constitucionales a los que pondré más cuidado.



No hay inversión sin financiamiento. Ni en vivienda ni en las empresas. El ahorro fiscal, la movilización de inversión extranjera y el estímulo institucional y tributario para el mercado de capitales permitirán los muchos recursos nuevos para los inversionistas.



Con seguridad, rentabilidad y financiamiento, mi gobierno generará condiciones favorables para la inversión.



Pero requiero un granito más. Las ganas de los empresarios y de los hogares para invertir. El sueño no puede ser Miami, sino el futuro del país.



Solo con su concurso activo, tendremos futuro. Durante mi gobierno, los empresarios tendrán más posibilidades, pero también más responsabilidades que nunca: ayudar a construir futuro. Esta es mi invitación.
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