Diego Vélez Montes

| 6/27/2003 12:00:00 AM

¿Tiene claustrofobia empresarial?

Una empresa familiar puede producir "claustrofobia" a sus accionistas por la impresión de que su participación no se puede negociar. Un fondo de recompra sería una solución a ese problema.

por Diego Vélez Montes

Muchas veces se oye decir al accionista de una empresa de familia, especialmente si es de segunda generación o subsiguientes: "Tengo un patrimonio en el negocio familiar, pero renta poco y está congelado. No he realizado los proyectos que he querido porque este patrimonio es como el cariño verdadero de la canción: 'ni se compra ni se vende'". Muchos de estos familiares se sienten como 'enjaulados', y desarrollan una especie de 'claustrofobia empresarial', porque no ven una salida clara ni tampoco la solución a sus necesidades. La sensación de iliquidez aumenta cuando los dividendos son bajos, lo cual crea sentimientos encontrados y conflictos familiares.

Se oyen comentarios de los socios de estos negocios como: "los accionistas activos que trabajan en la empresa familiar no quieren repartir dividendos, y así mejorar la liquidez de todos, ya que la empresa está siempre en crecimiento y necesita capital". "Los dividendos son bajos y mis acciones no tienen mercado". Otros advierten algo así como: "El muy vivo del tío Pepe se aprovechó de la necesidad de mi mamá y se hizo a la mayoría de la compañía, a muy bajo precio".

A medida que las familias empresariales se multiplican, las necesidades y los intereses de los asociados van cambiando. Las nuevas generaciones son más exigentes en rentabilidad; seguramente, comparan con el mercado para ver si el resultado de la firma es semejante al de otras inversiones, lo que muy probablemente no hacían los fundadores. Por otro lado, cuando uno de ellos quiere vender, bien sea porque no está interesado en la compañía o porque tiene una necesidad inmediata, muchas veces también se siente atropellado. Los compradores, parientes igualmente, ven una oportunidad de aumentar su participación en la compañía a un bajo precio.

Entonces, la pregunta sería: ¿Hay alguna solución para evitar este tipo de conflictos y resentimientos? ¿Debe haber algún tipo de negociabilidad?

Dependiendo de la etapa del negocio y previendo la evolución de la familia y la propiedad, hay que desarrollar de antemano procedimientos creativos que eviten conflictos y proporcionen liquidez. Estas tácticas ayudarían a cambiar la impresión de muchos asociados de que la empresa es un "recinto cerrado" del cual es difícil salir. El hecho de ver una ventana haría que la sensación de incomodidad disminuyera, y posiblemente ya ni se interesen en vender. Entonces, hay que crear instrumentos que permitan alguna liquidez y que resuelvan preguntas como: ¿Cuál es el valor justo de mi inversión? ¿Cuál es el mejor procedimiento para la venta?

Una alternativa, entre otras, sería la creación de un fondo de recompra de acciones en la misma empresa con especificaciones muy claras. El fondo se nutriría con un porcentaje de las utilidades, o con la venta de activos improductivos, entre otros, y tendría capacidad para comprar un porcentaje fijo de acciones cada año. El precio de las acciones sería predeterminado con un sistema de valoración aceptado por todas las partes. El fondo tiene la ventaja de que todos los socios comprarían en partes iguales, con un precio por acción preestablecido y actualizado cada año, lo que disminuiría las disputas y subsanaría algunas de las necesidades de la familia, dando mayor fluidez a las relaciones y tranquilidad a la empresa.



dvelezm@alum.mit.edu
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