Opinión

  • | 2007/09/28 00:00

    Tiempos de Recesión

    Lo que está claro es que la economía americana, y consecuentemente las del resto del mundo, van a entrar en un periodo de menor crecimiento.

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No tengo muy claro si las últimas declaraciones de Alan Greenspan respecto al aumento de las posibilidades de recesión en los Estados Unidos corresponden a una realidad o a un intento de promocionar su libro que acaba de sacar al mercado. Teniendo acceso a los primeros comentarios hechos sobre el mismo, parece que intenta justificar muchas de las medidas que tomó en las anteriores crisis, que llevaron los tipos de interés al 1% y posiblemente provocaron la mayor burbuja inmobiliaria de la historia.

En cualquier caso, es muy fácil criticar el pasado, cuando en realidad hay que ponerse en sus zapatos y asumir las consecuencias de las decisiones que pudo tomar en la crisis del 98 con la caída del fondo Long Term Capital y la crisis de confianza en Rusia que llevó el precio de sus bonos al 10% del nominal e hizo temblar todos los mercados financieros a nivel mundial.

Lo que está claro es que la economía americana, y consecuentemente las del resto del mundo, van a entrar en un periodo de menor crecimiento. Puede ser que en algunos casos llegue a lo que técnicamente se llama recesión (cuatro trimestres seguidos de caída del producto interno bruto de un país). Llevamos más de diez años de crecimiento sostenido a tasas muy altas, con una característica principal, que ha sido la primera vez que todas las zonas económicas del mundo han estado creciendo al mismo tiempo. El "boom" de las materias primas unido a la gran demanda de Asia, principalmente de China, han producido que los países productores de minerales y granos se hayan beneficiado claramente. El problema puede venir ahora: la economía americana, al igual que gran parte de la de los principales países desarrollados, ha vivido a crédito por mucho tiempo. El dinero barato ha provocado que se haya disparado el precio de los mercados de bienes raíces, hasta el punto de poder afectar claramente su futuro al no encontrar mano de obra calificada de tipo medio que pueda pagar esos precios. Solamente existen dos soluciones, o suben los salarios o bajan los precios de los inmuebles, la tercera alternativa es la más complicada, que se produzca un movimiento a ciudades o países mucho más baratos.

La bajada de medio punto del precio del dinero en Estados Unidos ha mandado un mensaje doble al mercado: por una parte deja claro que la Reserva Federal va a tomar las medidas que considere necesarias para evitar el colapso de los mercados financieros, pero también que el control de la inflación es una de sus prioridades. Es muy posible que veamos bajadas adicionales en los próximos meses, que muchos pronostican puedan llegar al 4%. Es prematuro pensar en las consecuencias de dichas bajadas en la economía, ya que aun no se sabe el daño que las entidades financieras tienen en sus balances. En mi opinión, aun falta por aparecer mucha información que veremos en los próximos meses y vendrá en las presentaciones de resultados de las compañías en este trimestre y en el siguiente. El problema principal es que no hay forma de valorar muchas de las estructuras que contenían instrumentos ligados a las hipotecas de baja calidad. Solamente la oferta y la demanda van a poder marcar el precio adecuado, y si el pánico se extiende el límite de caída aún es grande.

Hace pocos días vivimos en el Reino Unido una situación similar cuando la financiera Northern Rock, dedicada al mercado hipotecario, sufrió una crisis de confianza que estuvo a punto de llevarla a la bancarrota. Afortunadamente, los reguladores aportaron los fondos suficientes para poder cubrir los retiros de los depositantes. Es curiosa la situación, ya que dicha entidad estaba dedicada al sector de menos riesgo y la calidad de su cartera crediticia era relativamente buena. Afortunadamente parece que la situación se ha paliado sin mayores consecuencias, pero ha dejado un sentimiento de fragilidad en el mercado que va a llevar tiempo superar.

Es posible que veamos caídas adicionales de fondos de inversión alternativa (Hedge Funds) que no tengan los controles de riesgo adecuados, y que hayan estado apalancados en exceso. Creo que puede ser bueno para depurar el mercado de entidades con riesgos excesivos y sobre todo, que no hayan explicado a sus inversionistas el tipo de instrumentos en los que colocan su dinero.

Esta crisis ha servido para diferenciar cuáles son las entidades y sobre todo los gestores que tienen la experiencia suficiente para moverse en aguas turbulentas. Las volatilidades extremas pueden ser muy positivas para aquellos que sepan tomar decisiones, diversificarse adecuadamente y sobre todo ceñirse a la estrategia que hayan definido previamente. A mi parecer, lo peor ha pasado ya, aunque vamos a seguir viendo movimientos erráticos en los mercados. Entre las lecciones que hay que aprender es la de estar con equipos de inversión que tengan una trayectoria larga, y que en anteriores crisis hayan reaccionado adecuadamente. Es muy importante buscar instrumentos con volatilidades y riesgo adecuados a los rendimientos que se buscan. Y aprender que en los mercados financieros nadie regala nada, si alguien paga por encima del resto, es porque se asumen más riesgos y antes o después te pueden pasar factura.

Santiago Ulloa, CEO

TBK Investments Inc.

Sulloa@tbkinvestments.com
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