Opinión

  • | 1994/11/01 00:00

    Telecom: no futuro

    Entre la apertura, la piratería y la indecisión del Estado, la estatal de comunicaciones no tendrá futuro.

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Para nadie es ya un secreto el proceso de marchitamiento que han venido presentando las finanzas de Telecom. Mientras las utilidades operacionales alcanzaban en 1991 los $8.645 millones, el año pasado, a pesar de haber alcanzado ventas del orden de $444.000 millones, las utilidades operacionales tan sólo llegaron a $136 millones.

La razón detrás de estas cifras obedece a los altos costos de operación que tiene que soportar la empresa y a los pocos ingresos que recibe por algunos servicios que presta. Analicemos el caso de la telegrafía. Por concepto de este servicio, Telecom recibió durante 1993 $6.181 millones, mientras que prestar este servicio le costó $52.365 millones. Por cada telegrama enviado Telecom perdió ocho veces lo que recibió. La causa de esta enorme diferencia obedece a las franquicias o servicios gratuitos que Telecom tiene que prestar. La totalidad del sector judicial, la Presidencia de la República, los ministros, las mesas directivas del Congreso y de las distintas comisiones, los prelados católicos, los gobernadores y los alcaldes, entre otros, no tienen que pagar este servicio. Estos telegramas representaron alrededor del treinta por ciento del total.

La segunda causa radica en la gran cantidad de personal vinculado a esta operación. Hay situaciones en que se utilizan más de 22 personas en el trámite de telegramas entre dos grandes ciudades como Medellín y Cali. Por último, las tarifas son exageradamente bajas incentivando a otros sectores a usar el servicio.



EL PARO



Nadie, y mucho menos los trabajadores, pensó cuál podría ser el efecto final del paro de trabajadores de Telecom del año 1992. La parálisis total del servicio de larga distancia nacional e internacional llevó al sector privado a concientizarse de la gravedad que le representaba estar en manos de Telecom. Con el fin de romper la dependencia de este monopolio, muchas empresas, apoyadas en la apertura de los servicios de valor agregado, que había sido decretada en 1990 y que hasta ese momento, había tenido poco movimiento, decidieron hacer importantes inversiones en equipos de comunicaciones. Esto llevó a Telecom a perder importantes clientes del sector financiero y petrolero, a cadenas radiales y a muchas otras empresas, que históricamente le representaron importantes ingresos.



PÉNSIONES



Con el fin de organizar y en especial garantizar el pago de los pensionados actuales y futuros, a finales de la administración Gaviria se creó el Fondo de Pensiones de Telecom. Para ponerse al día en las contribuciones, durante los próximos diez años, la empresa tendrá que hacer un esfuerzo inmenso para financiar el fondo. Para 1994 tendrá que aportar $413.000 millones y, a partir de 1995 y hasta el año 2003, $322.000 millones anuales. Estos gastos limitarán severamente las posibilidades de inversión de Telecom.



EL FUTURO



Si tan sólo pudieran mantenerse los ingresos de 1993, a valor constante, no habría problema hacia el futuro. Pero infortunadamente, esto ya no está garantizado. A mediados de 1994, la Comisión de Regulación de las Telecomunicaciones reglamentó que, a partir de enero de 1996, otras empresas podrán entrar a prestar servicios de larga distancia nacional. De acuerdo con los escenarios de Telecom, se calcula que la apertura de este servicio y el de la larga distancia internacional, que se dará próximamente, le harán perder a la empresa alrededor del 40% de estos mercados. La competencia, a su vez, hará bajar las tarifas de larga distancia internacional de un promedio de $1.22, a aproximadamente $0.72. En términos prácticos, Telecom habrá perdido, para fines de siglo, alrededor del 58% de sus ingresos actuales.

Como si esto fuera poco, varias empresas (Viatel, Telelink, Transglobal Communication Enterprises, Dolphin Intertrade Corporation, IDT Corporation y ICM, entre otras) han venido ofreciendo servicios de reventa de larga distancia bajo distintas modalidades (call back access, automatic call back y direct access). Los costos de este servicio están, en la mayoría de los casos, un 10% por debajo de las tarifas de Telecom. Se estima que la reventa alcanzó, durante 1993, seis millones de minutos, o sea el 6.3% del mercado de llamadas internacionales. Por este concepto,- la comunicadora estatal perdió más de US$10 millones y la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales poco menos de US$1 millón. Durante 19941a reventa, unida a la prestación de servicios ilegales de telefonía por parte de las empresas de valor agregado, absorberá otro porcentaje importante del mercado.

Para hacer frente a la crisis de la telegrafía y a la competencia ilegal, la anterior presidenta de Telecom solicitó en varias oportunidades, tanto al Ministerio de Comunicaciones, como a la Comisión de Regulación de las Telecomunicaciones, el aumento de tarifas de telegrafía y la declaratoria de ilegalidad de la reventa y de la prestación del servicio abierto de larga distancia internacional por parte de las empresas de valor agregado. Hasta la fecha no se le ha dado respuesta. Ante la inoperancia de la Comisión de Regulación de las Telecomunicaciones, a la cual este gobierno no ha querido citar desde el pasado siete de agosto y a la cual el ministro de Comunicaciones piensa recortarle funciones para devolvérselas al ministerio, Telecom a mediados de año se vio obligada a rebajar en diez por ciento las tarifas internacionales, a reducir las mismas dependiendo del volumen de tráfico de cada cliente (entre el 11 y el 30%), y a establecer mayores descuentos en horarios nocturnos y festivos.

Si las autoridades de comunicaciones se niegan a tomar medidas para enfrentar el creciente tráfico ilegal de llamadas y si a su vez Telecom se niega a adaptarse a las situaciones cambiantes y a reestructurarse administrativamente, ésta estará condenada al fracaso en menos de tres años. El avance de la tecnología ha llevado a los consumidores a buscar no sólo servicios aislados de telecomunicaciones, sino soluciones integrales. Muchos piensan que así el Estado declare la ilegalidad de los servicios de reventa, será poco lo que éste pueda hacer en cuanto a controles. Lo único que le permitirá a la estatal de comunicaciones mantenerse en el mercado es la prestación de un servicio adecuado a precios competitivos.

Hace pocos días, el gobierno nacional nombró como presidente de Telecom a julio Molano. El reto que éste tiene por delante es el de garantizar la supervivencia de la empresa, y así permitir que el servicio telefónico se pueda seguir prestando en las más de tres mil localidades donde la entidad estatal opera los servicios de telecomunicaciones. Esperamos que tenga éxito en este propósito.
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