Opinión

  • | 2004/07/09 00:00

    Tasas de interés al alza

    Por cada punto de aumento de la tasa de la Reserva Federal, las economías latinoamericanas se reducen en medio punto. No es descabellado esperar que en dos años la tasa aumente cuatro puntos.

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Alan Greenspan anunció el 30 de junio el primer aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos en casi cuatro años. La tasa pasó de 1% a 1,25%, un aumento insignificante, que apenas acerca un poco la tasa de interés al nivel de 3% que tiene la inflación.

Sin embargo, este pequeño aumento representa el comienzo de una nueva fase para las economías emergentes, que podría durar varios años y acarrear efectos enormes en países como Brasil o Colombia.

Hay que tener en mente que este incremento es el primero de una serie de aumentos, que en los próximos dos años podrían llevar la tasa de interés a niveles superiores al 5%. Niveles tan bajos como los actuales son insostenibles para la economía de Estados Unidos, pues implican la inyección continua de liquidez que presiona la demanda por encima de la capacidad de crecimiento de la economía. Es una medicina que conviene para salir de una recesión, pero dañina a largo plazo pues induce mayor inflación, crecientes desequilibrios entre las importaciones y las exportaciones y coeficientes insostenibles de endeudamiento del sector privado o el gobierno. Con excepción de la inflación, todos estos signos son evidentes desde hace tiempo en la economía de Estados Unidos. La baja inflación es la única razón de que las tasas se hayan mantenido tan bajas, y de que este primer aumento haya sido de un cuarto de punto. La baja inflación le ha dado tiempo a Greenspan, quien trata de evitar la volatilidad que producirían aumentos más acelerados. Pero la inflación ya empezó a subir y se requerirá una serie de aumentos importantes de la tasa de interés para ponerla bajo control.

¿Cuáles serán los efectos sobre las economías latinoamericanas? La experiencia desde 1994, analizada en un artículo por Martín Uribe y Vivian Yue, de las universidades de Duke y Pennsylvania, indica que es de esperar que aumenten fuertemente las tasas de interés, se reduzcan la inversión y el crecimiento económico, y que la volatilidad financiera y real de estas economías aumente. No son buenas noticias.

Los mercados financieros internacionales reciben con alivio el modesto aumento de la tasa de interés. Pero para las economías emergentes los efectos inmediatos son lo menos importante, lo grave es lo que ocurrirá a largo plazo. El mayor canal de transmisión de todos los efectos son los spreads de los papeles de deuda externa, que durante cinco trimestres amplificarán el aumento inicial. Por cada punto de aumento en la tasa de interés, los spreads suben un punto más, según Uribe y Yue. Otros expertos, como Guillermo Calvo, estiman efectos 50% más grandes.

Los mayores spreads se reflejan rápidamente en las tasas de interés domésticas, lo cual afecta la inversión y el crecimiento. Por cada punto de aumento inicial de la tasa de la Reserva Federal, la inversión cae más de 2% al cabo de un año y medio o dos años, y el crecimiento de la economía se reduce en medio punto porcentual. Puesto que no es descabellado esperar un aumento de cuatro puntos en la tasa de la Reserva Federal hasta 2006, podríamos tener un período extendido de recesión de la inversión y tasas de crecimiento que en 2007 y 2008 estarían por lo menos dos puntos por debajo de lo que habría sido de otra forma. Todo esto ocurrirá en un ambiente de mayor volatilidad de la que hemos visto en estos cuatro años. Al fin de cuentas, el 60% de la volatilidad financiera externa proviene de los cambios en la tasa de la Fed, que había estado muy quieta.

Los efectos serán mayores para los países muy endeudados, como Brasil o Colombia. Para cubrir los mayores costos de la deuda por las tasas de interés más altas, estos gobiernos tendrán que hacer mayores recortes de gasto público, o elevar los impuestos. No hacerlos acarrearía una mayor volatilidad y, a la larga, menor inversión y mayor recesión.

Es crucial que los gobiernos reconozcan cuanto antes que el pequeño aumento de las tasas de interés en Estados Unidos es apenas el comienzo de una fase que durará varios años. Para los gobiernos muy endeudados, sería un error tratar de compensar los efectos adversos de las mayores tasas con mayor gasto público, como muchos propondrán hacerlo.



Nota: El autor está vinculado al BID, pero esta columna no compromete a esta institución.
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