Superación de la crisis cafetera

| 10/26/2001 12:00:00 AM

Superación de la crisis cafetera

Se requiere la decisión política de subsidiar la actividad cafetera, y constituir un fondo de contingencia de $250.000 millones al año.

por Alvaro Uribe Vélez

El café es más importante como solución social que como actividad económica. De este cultivo dependen directamente más de 550.000 familias. Históricamente, el café ha creado clase media y estructura democrática de propiedad. En efecto, la zona cafetera ha sido ejemplo de distribución de la tierra. De no salvar la caficultura, será imposible recuperar el empleo.



Se requiere la decisión política de subsidiar la actividad y constituir un fondo de contingencia de $250.000 millones al año. Fijado un precio de sustentación, de no ser suficiente con la cotización internacional, se pagaría un subsidio directo al productor sin exceder la cuantía del fondo. De haber entregado este año un subsidio de $30.000 por carga, el costo para el presupuesto habría sido de $210.000 millones, mucho menos que los $300.000 millones de auxilios parlamentarios.



Para racionalizar los costos de producción, se requiere unificar la administración de fincas, utilizar beneficiaderos comunitarios y contratar con cooperativas la ejecución de varias labores.



Se deben implementar nuevas variedades de café y técnicas ecológicas de producción, dada su creciente demanda en los mercados internacionales. Los nortesantandereanos, dirigidos por su Gobernador, están avanzando en la industrialización de café gourmet. En otras partes aparecen pequeños exportadores que agregan valor.



Nuestras marcas tienen que llegarles más directamente a los consumidores, que ya no buscan solamente el tarrito de café en los supermercados, sino que quieren degustarlo en las tiendas. España tiene más de 200.000 tiendas de café, Italia 150.000, Japón 120.000 y en el mundo hay 5.000 de la cadena Starbucks. Cada uno de estos puntos es una magnífica oportunidad para el café colombiano.



Si bien la Federación tiene que ser más austera y flexible, hoy más que nunca necesitamos las instituciones cafeteras para enfrentar los nuevos desafíos. No se puede ocultar el malestar de muchos ciudadanos por gastos, nombramientos, oficinas, cuyos correctivos llegaron tarde y todavía faltan muchos. La política internacional exige búsqueda de acuerdos, disuadir el dumping de Vietnam o, en su defecto, proponer las respectivas acciones legales. Hay que luchar el precio, no podemos esperar que provenga de las heladas de Brasil o de las inundaciones de Vietnam.



La regla de resultado de los comités departamentales ha sido de eficacia y transparencia. Deberían ser mejor aprovechados por el Gobierno Nacional, los gobernadores y alcaldes para realizar la aplicación de recursos públicos en sus regiones. Seguro que se realizan buenas obras, a menor costo y sin corrupción.
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