Opinión

  • | 2009/10/02 00:00

    ¿Suerte o éxito planificado?

    La suerte existe, pero para encontrarla se hace necesario el trípode que conforma el estar en el lugar oportuno, en el momento oportuno, con la visión oportuna. Una columna de despedida.

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En algún momento todos hemos conocido un ´personaje especial´. Aquel para quien siempre parece que brillara el sol. Algunos lo comparamos con el Rey Midas, a quien se le atribuye que todo lo que tocaba lo convertía en oro. Otros simplemente dicen: "ese hombre tiene suerte".

Pero, en mi opinión, la suerte o el éxito no se dan de manera tan sencilla. La suerte, como la define la Real Academia de la Lengua Española, es un encadenamiento de sucesos que ocurren de manera fortuita. Yo, en cambio, soy de los que creo que la suerte (léase 'el éxito'), se da cuando la preparación y las ganas de lograr algo encuentran una oportunidad. Dicho de otro modo, la suerte existe, sí, pero para encontrarla se hace necesario el trípode que conforma el estar en el lugar oportuno, en el momento oportuno, con la visión oportuna.

La gente en todos los lugares ha buscado desde siempre la 'receta milagrosa' que le permita triunfar, alcanzar sus objetivos, pero esa fórmula en forma exacta no existe. Tal vez haya claves y una de ellas se resume en la célebre frase de Stephen Leacock, quien dijo: 'Soy un firme creyente de la suerte, y encuentro que cuando más arduamente trabajo, más suerte tengo'.

En línea con esta expresión, considero válidas todas aquellas afirmaciones que definen la suerte como producto de la claridad, la visión, el talento, la preparación y la perseverancia en la acción.

El trípode: la visión, el momento y el lugar oportuno

Ante todo, entiendo la visión como la respuesta a la pregunta ¿Qué quiero crear? ¿A dónde quiero llegar con mi emprendimiento? Con esto claro, el aspirante al auto-empleo, convencido de que es posible convertir su idea en realidad, se torna en un gran observador. Consciente de que es posible mejorar lo existente u ofrecer una solución a una necesidad colectiva, el visionario crea su propia profecía y está al acecho de cuanto sucede en el entorno, buscando la mejor oportunidad para darle marcha a la acción.

Desarrollar la habilidad para reconocer las oportunidades de negocio es, sin duda, tener una visión exitosa. Algunos lo llaman feeling; esa capacidad que se tiene para notar lo invisible, escuchar la intuición y adoptar decisiones afortunadas.

Son muchos y variados los ejemplos conocidos de personas que han logrado ver en perspectiva los resultados que pueden desprenderse de una acción espontánea, y que gracias a sus conocimientos y a su capacidad para valorar y vislumbrar los beneficios que de esta se desprenden, dan marcha a importantes emprendimientos.

La preparación y la perseverancia en la acción

Pero no basta con el trípode mencionado. La visión, el momento y el lugar no son suficientes para tener éxito en una empresa. Como dicen por ahí, la suerte es hermana de la perseverancia y prima de la acción disciplinada.

La fortuna, el éxito o el logro de los objetivos empresariales están, por tanto, ligados a la preparación que se tenga para ser protagonista y no solo espectador de un hecho. Para avanzar en el logro de la visión y/o cristalización de esa aspiración, el líder debe asegurarse de dirigir todos los esfuerzos -propios y de los entes internos y externos involucrados- hacia el cumplimiento de la misión trazada. Quien está a la cabeza del proyecto debe aglutinar los intereses de todos y, más aún, debe garantizar que quienes tienen a cargo la producción del bien o el servicio a ofrecer, cuentan con los recursos y la motivación para alcanzar el propósito estratégico.

Vista así, la suerte es, en efecto, un encadenamiento de sucesos que se dan como producto de la claridad, la determinación y la persistencia en la acción. Por eso, si usted está entre los que se consideran desafortunados, es momento de que aclare su idea, trace su proyecto, se acerque a la gente adecuada y, entonces, con la visión oportuna, en el momento y en el lugar oportuno, sí descubra por causalidad -y no por casualidad- el camino al éxito.

PD:

"Agradezco a Revista Dinero el haberme dado la oportunidad maravillosa de compartir con sus pacientes lectores mi punto de vista sobre diversos aspectos del quehacer empresarial.

A todos los valientes guerreros que desean hacer empresa, les digo que sigan buscando esos tesoros escondidos, que solo encuentran los pertinaces, los entusiastas disciplinados y apasionados."

Germán Efromovich

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