Opinión

  • | 1999/06/03 00:00

    Subsidios a la vivienda

    Los subsidios son para redistribuir el ingreso, no para reactivar la construcción.

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Los subsidios directos a la vivienda de interés social son una buena idea. Buscan apoyar a los sectores más pobres de la población y de paso ayudar a reactivar el sector de la construcción. He mencionado como objetivo principal el de apoyar a los más pobres porque la justificación de los subsidios directos es precisamente ésa. Si no se persigue y consigue el objetivo de redistribuir ingresos, estamos gastando recursos en forma ineficiente e inequitativa.



Ineficiente porque hay otras formas más efectivas y baratas para reactivar la construcción, como la reducción de la tasa de interés, la apertura de créditos, la formación de un verdadero mercado de hipotecas, etc.



Inequitativa porque estamos destinando los impuestos que pagan las empresas y la clase media no para igualar las oportunidades de vivienda entre los colombianos, sino para reforzar y aumentar las diferencias sociales.



Ahora bien, lograr que los más pobres sin vivienda sean los beneficiarios de este tipo de programas es generalmente una tarea difícil.



Estos programas son los que menos llegan a las personas más pobres y necesitadas. Conspiran contra ello las influencias, los favoritismos, los trámites y finalmente las reglas de aplicación e inscripción a tales programas. Como regla general e infortunadamente, la experiencia internacional muestra que cuanto más alto sea el subsidio directo y más alto sea el ingreso de los posibles beneficiarios menos chance tiene el pobre de obtener tales beneficios.



Debido a esto, es importante preguntar si serán los pobres los beneficiarios de los subsidios para obtener vivienda recientemente anunciados. La preocupación resulta, en parte, por la exigencia de ahorro previo y, en parte, por la selección de los beneficiarios. La idea de exigir ahorro previo es buena no para épocas de crisis como la que estamos viviendo, sino para situaciones normales en las cuales mediante el ahorro las personas pobres pueden contribuir al financiamiento de su vivienda. En estos momentos, muchas personas pobres, candidatas ideales para el subsidio, no deben estar en condiciones de ahorrar dinero. En cuanto a los beneficiarios, éstos incluyen personas de hasta cuatro salarios mínimos mensuales (un millón de pesos) un nivel demasiado alto considerando que más del 50% de la población colombiana obtiene menos de dos salarios mínimos mensuales. Las personas de más altos ingresos tienen más capacidad de ahorro y tenderán a desplazar (crowd out) a los más pobres. Más aún, las corporaciones de ahorro y vivienda seleccionarán de facto a los beneficiarios. Para evitar estos efectos adversos, debería asignarse una gran proporción de los subsidios a personas de no más de dos salarios mínimos y publicar por lo menos cada mes el número y monto de los subsidios aprobados por nivel de ingreso.
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