Diego Vélez Montes

| 5/27/2003 12:00:00 AM

¿Socios ajenos a la familia?

En Colombia varias empresas ya han experimentado con éxito esta modalidad.

por Diego Vélez Montes

Se podría pensar que las características de una empresa familiar no permiten tener una inversión de capital de socios ajenos a la familia y, mucho menos, fondos extranjeros. Sin embargo, muchas empresas familiares con posibilidades de crecer, no pueden hacerlo con fondos propios, bien porque el bolsillo de la familia no es profundo, o porque les es difícil obtener dinero de los bancos; o porque el riesgo, por la cultura y las políticas de la familia en cuanto al endeudamiento, lo descartan como opción. Entonces, la alternativa de financiación puede provenir de un socio externo a la familia e, incluso, de un fondo de capital extranjero.

Para ello, la familia debe despejar su mentalidad y aceptar que, en este mundo globalizado, los negocios familiares necesitan muchas veces contar con capital adicional, y sobre todo, con mente abierta al cambio.

En Colombia, varias compañías familiares ya han experimentado esta opción, previa organización de la familia (formalización de la planeación estratégica y del gobierno corporativo) con buenos resultados. Veamos un caso concreto, aspectos de esa operación, y ventajas para el negocio al abrir la familia su mente al cambio.

Se trata de uno de los grupos familiares tradicionales colombianos, diversificado en varios sectores y con buenas participaciones en sus mercados: agrícola, financiero, construcción, entretenimiento y metalmecánico. Algunas de estas empresas con acciones en bolsa, pero con poca liquidez bursátil (dado el bajo movimiento de los mercados públicos de capitales en Colombia). Además, con buenos proyectos de crecimiento y de consolidación, pero con un bolsillo familiar que no alcanzaba para llevarlos a cabo. Como algunas de las empresas ya estaban endeudadas, el acceso al crédito no era fácil.

La dirección de la empresa, con el apoyo de asesores expertos, llevó a cabo una planeación estratégica de la familia y los negocios, y al mismo tiempo estudió varias alternativas de financiación para los diferentes proyectos. Entre las alternativas consideradas para lograr las metas hubo: alianzas estratégicas, endeudamiento con los bancos, y financiación con inversionistas externos a la familia. Además, se estableció el protocolo de familia que regía el comportamiento de la familia en relación con la empresa.

Después de muchas discusiones, se llegó a la conclusión de que un socio externo podría traer nuevas ideas, y además el dinero necesario para el crecimiento y el desarrollo. Por supuesto, para una empresa, que había sido netamente familiar por más de 60 años, no era fácil tomar la decisión de tener socios externos.

Aunque el proceso de consecución del socio no fue fácil, porque los inversionistas potenciales también temían hacer una inversión en una empresa controlada por una sola familia, finalmente se logró la inversión de capital privado extranjero más cuantioso en su momento en Colombia. Se estableció un acuerdo de accionistas, y la empresa no solamente obtuvo el dinero para llevar a cabo sus proyectos, sino que el sistema de gobierno del negocio se enriqueció, los sistemas de información cambiaron, la planeación adquirió mayor importancia y los negocios ganaron en profesionalismo y en mejores prácticas de administración.

Señor empresario familiar: Aunque no sea fácil para usted, abra su mente y la de su familia. Cambie su manera de pensar y ejecute los proyectos que siempre ha querido realizar. Sí se puede.
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