Opinión

  • | 2008/11/07 00:00

    Sexualidad y formación

    Lo importante de este programa es que concibe la sexualidad como una dimensión humana con diversas funciones, componentes y contextos.

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El Ministerio de Educación lanzó en días pasados su programa Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía, con un nuevo enfoque, después de un estudio profundo y sustentado, y con experiencias piloto por más de dos años, que muestran cambios significativos y resultados alentadores en la forma como los estudiantes comprenden el tema, lo incorporan a su formación y a su vivencia personal.

"El programa busca que las instituciones educativas desarrollen proyectos pedagógicos en educación para la sexualidad que propendan al desarrollo de competencias básicas para la toma de decisiones responsables, informadas y autónomas sobre el propio cuerpo; basadas en el respeto a la dignidad de todo ser humano, de manera que se valore la pluralidad de identidades y formas de vida, y se promuevan la vivencia y la construcción de relaciones de pareja, familiares y sociales pacíficas, equitativas y democráticas".

El trabajo parte de cómo formar personas con una capacidad reflexiva y crítica, para que manejen y resuelvan mejor las situaciones que se les presenten en relación consigo mismas, con los demás y con su entorno. Se hizo un esfuerzo por consolidar propuestas en educación para la sexualidad que den prioridad a los procesos que desarrollen competencias, conocimientos, capacidades y actitudes para formar seres humanos que comprendan el universo, el hombre y la vida, y asuman responsablemente la construcción de su futuro en todas las áreas de crecimiento personal.

Lo importante de este programa es que concibe la sexualidad como una dimensión humana con diversas funciones, componentes y contextos y plantea como enfoque de fondo la formación de niños, niñas y jóvenes como "sujetos activos de derechos", capaces de responsabilizarse de su vida y asumir las consecuencias de todos sus actos, lo que implica transformaciones de la institución educativa y cambios en la forma de enseñar y aprender. Parte de principios conceptuales consensuados y se desarrolla aprovechando vivencias y circunstancias cotidianas como oportunidades pedagógicas que tienen en cuenta la cultura y la tradición, comenzando por conocer a fondo la realidad local.

La estructura conceptual del programa se basa en algunos principios y en dar respuesta a preguntas fundamentales sobre la persona humana y su educación:

1. ¿Qué es el ser humano? ¿Cómo es una vida plena y digna? ¿Qué entendemos por derechos humanos? ¿Cómo pueden ser universales los derechos humanos frente a la diversidad cultural existente? ¿Cómo se relacionan los derechos humanos con los derechos sexuales y reproductivos y la perspectiva de género?

Estas reflexiones deben conducir a comprender al ser humano, su autonomía, la posibilidad de vivir bien, con integridad física y moral, con libertad, responsabilidad, respeto y dignidad, con derechos iguales para todos, definiendo cada uno su identidad y aceptando las diferencias individuales.

2. Igualdad y equidad entre mujeres y hombres con derechos y deberes para participar activamente en la construcción y mejoramiento de la sociedad.

3. ¿Qué es educación? ¿Qué sentido tiene lo que aprendemos? ¿Qué diferencia hay entre capacidad, habilidad, conocimiento, actitud y cómo podemos educar para desarrollar estas dimensiones? ¿Cómo sabemos que comprendemos lo que sabemos?

Esto es construcción de conocimiento con sentido, educar para la vida, definir una filosofía y un proyecto de vida, despertar el interés de los estudiantes e involucrarlos en la toma de decisiones concernientes a su entorno; busca establecer conexiones y relaciones, valorar ideas y teorías para plantear juicios críticos y desarrollar nuevas comprensiones que orienten al mejoramiento de la calidad de su vida; es pues, un programa de educación activa que permite opinar, debatir y contribuir a la construcción de su conocimiento y de su desarrollo personal, aportando al mejoramiento de la sociedad.

4. ¿Cómo entendemos la ciudadanía? ¿Qué es un buen ciudadano?

Ciudadanos defensores del bien común, responsables de su destino y el de la sociedad deseada.

5. La sexualidad como dimensión constitutiva del ser humano, biológica, psicológica, cultural, histórica y ética que compromete sus aspectos emocionales, cognitivos, comunicativos y de comportamiento.

Se trata de un proyecto transversal en toda la institución educativa, que brinda elementos para la construcción de una cultura institucional y un liderazgo basado en el ejemplo, que debe conducir a la formación de seres humanos autónomos y responsables, capaces de construir un proyecto de vida estructurado, equilibrado y realizante que les permita vivir plena y responsablemente su sexualidad.

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