Opinión

  • | 2006/08/18 00:00

    Sentido de urgencia para cambiar

    El sentido de urgencia es diferente en cada empresa, pero necesario en todas para lograr el cambio. ¿Será que usted lo puede encontrar y transmitir?

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Continuando con la iniciativa de reuniones entre Arcadio (65), Petronio (70), Hortensio (82) y Facundo (72), me refiero a su más reciente cita. Todos estaban preocupados por el tema del cambio requerido en las Empresas Familiares (EF), pero no era claro por qué se debía hacer, ni la urgencia de hacerlo. Estaban de acuerdo en que sin un sentido de urgencia, el cambio no se haría en ningún nivel. ¿Cómo establecer el sentido de urgencia para motivar el cambio? Esto no es fácil para una compañía exitosa que hace las cosas de una manera específica.

"¿Por qué me dicen a mí que necesito cambiar, si he sido exitoso durante 50 años? Si siempre he hecho las cosas de cierta manera, ¿por qué las he de cambiar?", fue la afirmación inicial de Hortensio. "Acuérdate del Titanic", replicó Facundo. "Su piloto nunca había tenido un percance o problema, y ahora que manejaba el 'nuevo y mejor' barco tuvo su revés. ¿No te suena esto familiar? Las empresas y el entorno cambian, y si no lo entendemos, podemos hacer que lo que hemos construido con tanto esmero, se nos acabe. Las amenazas son grandes, pero hay que lograr que los empleados y la familia vean la necesidad de cambiar". "Entonces", replicó Petronio, "¿por qué no nos cuentas, Facundo, cómo hiciste para motivar el cambio en El Paisaje S.A.Ustedes han logrado un cambio importante".

Facundo contestó: "Como ustedes saben, nuestra familia consolidó la industria en que compite mediante una serie de adquisiciones durante varios años, dominando así más del 50% del mercado. Sin embargo, no estábamos preparados para enfrentar la apertura económica, nuestras empresas eran ineficientes y estábamos basados en una protección que teníamos por cuenta de los aranceles. Había 5 familiares trabajando en la empresa con condiciones económicas especiales, y ya venían varios sobrinos en camino para trabajar en la empresa. Todos creían que la empresa tenía la obligación de recibirlos allí. Casi no nos convencemos de la necesidad de hacer algunos cambios en la empresa y en las creencias de la familia. Hasta que en una reunión, con un alto funcionario del gobierno, él me dejó claro que no debía seguir contando con las protecciones a la industria nacional, que mirara a ver qué podía hacer para volverme más competitivo. Esto fue un duro golpe para todos, ya que de repente debíamos cambiar la manera de hacer las cosas. Se nos presentó la urgencia de cambiar y la familia no podía seguir teniendo prebendas".

"¿Pero cómo pudiste establecer el sentido de urgencia?", preguntó Arcadio. "Pues no fue fácil", respondió Facundo. "La empresa tenía el mejor balance de la historia; se habían acabado de construir nuevas oficinas, no había mucha competencia. Solo había problemas entre los departamentos que manejaban los diferentes familiares. Había mucho 'happy talk' especialmente entre los familiares. 'El statu quo no es del todo malo. Cuando se acabe la recesión, volveremos a estar en forma', decían mis parientes".

"En primer lugar, paramos el 'happy talk'. Tanto el boletín de la empresa como el 'noticonsejo' familiar empezaron a describir la amenaza inminente de competidores internacionales. Se acabó la cultura interna que había de 'matar a los portadores de malas noticias', además, la empresa se mudó a unas oficinas más modestas que las recientemente adquiridas. Las nuevas ideas, que antes se mataban en los pasillos, empezaron a ser tenidas en cuenta y se empezó a hablar de despedir gente y de evaluar a los familiares que trabajaban en la empresa. Se pusieron en la gerencia de la empresa personas que no tuvieran que defender sus acciones pasadas, se sabía que los gerentes que habían sido recompensados por ser cuidadosos, no eran los apropiados para implementar los cambios necesarios. No fue fácil, pero lo hicimos".

Señor Empresario Familiar: Muchos de ustedes miran el cambio como Hortensio. El sentido de urgencia es diferente en cada empresa, pero necesario en todas para lograr el cambio. ¿Será que usted puede encontrarlo y transmitirlo, como hizo Facundo?

Diego Vélez Montes, dvelezm@alum.mit.edu
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