Opinión

  • | 2010/09/03 00:00

    Seguro de desempleo

    Con la expansión económica que se avecina y la consecuente generación masiva de puestos de trabajo, las autoridades económicas tienen una oportunidad de oro para implementar un seguro contra el desempleo.

COMPARTIR

Comienza un nuevo gobierno y la agenda económica estará centrada en la creación de miles y miles de fuentes de ingreso y empleo para las familias colombianas. Son cinco las locomotoras que jalonarán esto: vivienda, agricultura, infraestructura, minería e innovación.

Y es posible lograrlo. La condición macroeconómica del país es sólida, la confianza en la economía colombiana es muy alta, se han abierto nuevos mercados y una bonanza minera viene a la vuelta de la esquina. Es decir, la prosperidad democrática del presidente Santos es completamente viable.

Así las cosas, es el momento ideal de crear un seguro de desempleo en el país. Con la expansión económica que se avecina y la consecuente generación masiva de puestos de trabajo, las autoridades económicas tienen una oportunidad de oro para implementar un seguro contra el desempleo. Es más fácil consolidar este tipo de seguros durante una expansión económica que durante una contracción.

En efecto, perder el empleo es un siniestro que debería ser amparable por las compañías de aseguramiento. Si ocurre el siniestro porque, por ejemplo, la empresa donde trabajaba la persona cierra ante un desplome en las ventas al resto del mundo, el seguro se activa y la compañía de aseguramiento le paga una compensación mensual durante cierto periodo. Esto protege al desempleado mientras encuentra otro empleo; pero, además, restaura el sentimiento de confianza en la persona.

De hecho, un seguro de desempleo ayuda a preservar la confianza en la economía. Cuando una persona sabe que ante una pérdida del empleo estará protegida o asegurada, la persona tendrá un mayor nivel de confianza en su futuro económico. La incertidumbre será menor. Así las cosas, la persona no recortará sus niveles de consumo por temores sobre el futuro económico. Si la mayoría de trabajadores se comportan de esta manera, la economía mantendrá un nivel de consumo tonificado que ayudará, a su vez, a impulsar aún más la misma economía. Es decir, se genera un círculo virtuoso de confianza que comienza en los trabajadores, pasa por sólidos niveles de consumo en la economía, y se cierra con la generación de más puestos de trabajo.

El seguro de desempleo será viable si se cumplen ciertos requisitos. Primero, el seguro debe ser obligatorio. De lo contrario solo lo tomarían quienes tienen mayor riesgo de perder su puesto de trabajo. Es decir, habría selección adversa y ninguna compañía aseguradora entraría a participar.

Segundo, el seguro no puede contener riesgo moral. En otras palabras, el seguro no puede prestarse para que los trabajadores asegurados disminuyan su esfuerzo o rendimiento y busquen quedar desempleados. El riesgo moral se anula si la compensación mensual del seguro no excede el salario original, tiene límite en el tiempo, se paga únicamente cuando el retiro es sin justa causa y se condiciona a un periodo mínimo de trabajo en la empresa.

Tercero, el seguro debe financiarse sin cargas adicionales para los empresarios o para los trabajadores. Lo que debe financiarse es la prima de aseguramiento, como en cualquier otro seguro. La colección de primas es lo que permite a las compañías aseguradoras aglutinar el riesgo y pagar los siniestros. Ahora bien, las primas del seguro no deben pagarse con cargas parafiscales adicionales. Una posibilidad es financiarlas con parte de los aportes a las cajas de compensación, con un gran esfuerzo de eficiencia por parte de las cajas y, de ser necesario, con algún aporte del presupuesto público.

La prima de un seguro convencional de desempleo para 2 millones de trabajadores con ingreso por debajo de dos salarios mínimos puede ser de $10.000 a $15.000 mensuales por cada trabajador asegurado. Ello depende de los supuestos utilizados sobre tasa y frecuencia de desempleo, del porcentaje de compensación sobre el salario de la persona y de la duración de dicha compensación.

La prosperidad democrática es una oportunidad de oro para que los trabajadores colombianos estén protegidos con un seguro de desempleo. Varios países ya lo tienen y Colombia también lo debe tener. El seguro de desempleo sería un propulsor en cada una de las cinco locomotoras del crecimiento y el empleo.

 

* Exministro de Agricultura y Desarrollo Rural

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?