Opinión

  • | 1998/05/18 00:00

    Se informaliza el empleo

    La microempresa y los trabajos independientes reemplazaron los puestos de trabajo en la industria y el sector servicios.

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La tasa de informalidad del empleo en América Latina está aumentando un punto por año desde 1990. En 1996 ya superaba el 57%. Actualmente, más de la mitad de los trabajadores latinoamericanos están vinculados a pequeñas empresas de hasta 5 ó 10 trabajadores, o son trabajadores independientes o empleados domésticos. En los 14 países con información disponible, 80 de cada 100 empleos adicionales generados en los años 90 han sido informales.



Este no ha sido el único cambio importante de composición del empleo. Los sectores de la construcción y servicios han mostrado mayor capacidad de generación de empleo que la agricultura y la industria, que son las actividades más expuestas al comercio internacional (por lo cual reciben el nombre de transables). Y la demanda de empleo se volcó hacia el trabajo más calificado, ampliando las brechas salariales entre los trabajadores.



¿Hay alguna relación entre estos fenómenos? Sí. Los cambios de composición en la demanda de trabajo son consecuencia de la reorientación de las políticas macro en América Latina en la última década. Estos cambios estimularon la entrada de capitales, lo que abarató el tipo de cambio en términos relativos y redujo los intereses; además, se disminuyó el costo de uso de los bienes de capital y se elevó la productividad especialmente en los sectores transables.



¿Y sus impactos? Debido a la apreciación cambiaria y a las mejoras en productividad se abarataron los precios relativos de los bienes transables, y debido al menor costo del capital, las empresas adoptaron sistemas de producción más intensivos en el uso de maquinaria y más avanzados tecnológicamente. En materia laboral, ello ha producido cuatro efectos:



* Desindustrialización: se redujo la participación del empleo en la industria, y en general en los sectores transables, pues cayeron los precios relativos y aumentó la productividad de estos sectores.



* Aumentó la informalidad, puesto que las pequeñas empresas y los trabajos independientes son mucho más usuales en las actividades de servicios que en la industria y debido también a la menor demanda relativa de trabajadores no calificados, como veremos en seguida.



* En efecto, aumentó la demanda de trabajo calificado respecto al no calificado debido a la adopción de nuevas tecnologías y porque los sectores de servicios son más intensivos en el uso de trabajo calificado que la agricultura o la industria.



* Como resultado de la mayor demanda de trabajo calificado, se ampliaron los diferenciales salariales de éstos con respecto a los trabajadores sin calificación.
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