Opinión

  • | 1997/09/01 00:00

    SE ACERCA EL JUICIO FINAL

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Bogotá, Colombia (26 de septiembre de 1999)



La situación de este país, que alguna vez fue uno de los más prósperos de Latinoamérica, es muy delicada. El pasado lunes 21, después de una lucha de tres meses, el Ejército finalmente desalojó a la guerrilla -una combinación de veintidós frentes de las Farc y el ELN-, que había ocupado durante dos meses las ciudades de Yopal y Arauca, en el oriente del país. Además de las bajas del Ejército que se calculan en 398 hombres y la destrucción de trece helicópteros, el costo económico ha sido inmenso. En este período la producción de petróleo se mantuvo suspendida: el oleoducto recibió cerca de seis docenas de voladuras mayores y se calcula que su reparación tomará cerca de tres meses.



Ante esta situación, el presidente Horacio Serpa ha mantenido en forma obstinada una generosa ofensiva de paz. Ha solicitado a los jefes guerrilleros que se reúnan personalmente con él y con su ministro de Defensa, el ex ministro Alvaro Leiva, para buscar una salida negociada al conflicto. Ha insistido que desea un arreglo urgente, antes de que termine el siglo, para "hacer de Colombia un modelo de concordia en el próximo milenio". Hasta el momento no se conoce la respuesta de los jefes guerrilleros.



Descontento en la capital



La situación de Bogotá es aún más crítica. La Empresa de Acueducto de Bogotá ha cesado pagos y ha paralizado sus inversiones después de que perdió su liquidez financiera, fruto de la decisión del alcalde Carlos Moreno de Caro de reducir las tarifas en un 85% hace un año. Sin embargo, la popularidad del mandatario de la ciudad entre los grupos de bajos ingresos es muy elevada. Esto se atribuye a su reciente determinación de eliminar el pago de la energía en los estratos uno a cuatro y de declarar que el servicio de buses sería gratuito.



Los racionamientos de agua y luz son continuos y se ha declarado en emergencia la zona sur de la ciudad por la epidemia de tifo y enfermedades gastrointestinales. La prestigiosa Fundación Santa Fe, una entidad privada sin ánimo de lucro, ha manifestado que estos problemas están relacionados con el colapso en la recolección de basuras, después de que esta actividad fuera estatizada por el consejo de la ciudad hace algunos meses.



Imperturbable ante estos problemas, el alcalde Moreno de Caro quiere hacer de su forma de administrar la ciudad, un modelo para el continente. Por este motivo, gracias a su invitación, los ex presidentes Abdalá Bucaram y Alan García viven hoy en Bogotá y orientan la cátedra de economía política en la Universidad Distrital de esta capital. Sobra mencionar que estos personajes son los asesores de cabecera y los consejeros más cercanos del pintoresco burgomaestre.



El problema cambiario



El alza del dólar, que en principio alivió los problemas de los exportadores y que mereció un alborozado mensaje del ex presidente Ernesto Samper, quien lo atribuyó a un efecto rezagado de las políticas de su controvertida administración, fue la consecuencia de la salida de capitales por más de US$600 millones en el mes de agosto. Todo había comenzado hace algunas semanas con la suspensión de las inversiones petroleras y el marchitamiento completo de las inversiones extranjeras en el segundo trimestre del año.



La situación se complicó con la calificación adversa de Standard and Poors y Moody's a los papeles colombianos en los mercados de deuda externa. En ese momento, el ministro de Hacienda, el veterano economista Eduardo Sarmiento, declaró que ante la agresión del imperialismo, el déficit del Gobierno Nacional, estimado en 7% del PIB, se financiaría exclusivamente con bonos del tesoro TES y con inversiones forzosas de las entidades financieras y las mayores empresas industriales del país. Anotó el funcionario que el alza de las tasas de interés internas estimularía el ahorro interno y la creciente carga de estas medidas para el sector productivo era "el inevitable costo de la soberanía nacional".



Mientras tanto, el gerente del Banco de la República, doctor Miguel Urrutia, ha tratado de mantener la calma en los mercados. En una rueda de prensa reciente en la Casa de Nariño, en compañía del Presidente de la República y los altos jefes militares, afirmó que el peso se defenderá con una política monetaria estricta, que desincentivará los movimientos especulativos. Sin embargo, horas después el ministro de Hacienda dio a conocer su oposición a esta medida por su enorme impacto sobre la financiación del déficit fiscal.



La reciente misión del Fondo Monetario ha afirmado que es necesario un programa especial de ajuste, sobre todo por la acelerada caída de las reservas internacionales, que se sitúan por debajo de los US$4.000 millones. Siguiendo el ejemplo mexicano de 1994, desde comienzos del año, el Banco de la República sólo publica datos trimestrales sobre esta variable. Sarmiento indicó que esta medida se explica por la necesidad de evitar la especulación y el "capitalismo salvaje de los inversionistas apátridas".



Los resultados generales del panorama económico no son buenos: la inflación llegará al 55%; el déficit del sector público consolidado se estima en 9,3%, y el crecimiento del PIB en -0,3%. La situación fiscal tiende a complicarse por la suspensión de pagos del impuesto de renta en departamento de Antioquia, por decisión del combativo comité que busca la separación definitiva y la creación de una república independiente del resto de Colombia.



No hay soluciones a la vista. Sin embargo, un grupo mayoritario de parlamentarios, encabezado por los senadores Julio César Guerra Tulena y Heyne Mogollón, considera que la clave es la reelección del ex presidente Ernesto Samper Pizano, quien desde Madrid se mantiene muy activo en la política de este país. Por este motivo, el Congreso estudia una reforma constitucional que busca eliminar la norma que prohíbe que los presidentes puedan ser reelegidos.
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