Opinión

  • | 2011/06/22 18:00

    Salud organizacional

    El desempeño de las empresas se explica en más de un 50% por su salud organizacional.

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El desempeño de una organización son los resultados financieros y operativos que genera para sus accionistas. El desempeño típicamente se mide con indicadores financieros como el Ebitda, la utilidad neta, el retorno sobre el patrimonio o la capitalización bursátil. Por otro lado, la salud de la empresa es la capacidad de la organización de alinearse y ejecutar en función de un objetivo, renovándose y adaptándose al contexto competitivo. Una empresa "saludable" generalmente logra mantener en el tiempo productos y servicios innovadores, así como una excelente reputación con sus clientes, proveedores, reguladores y gobiernos. También consigue atraer y mantener motivadas a personas con el talento requerido para competir.

El sentido común dice que es necesario tener una excelente salud organizacional para poder sostener altos niveles de desempeño en el largo plazo. De hecho, análisis estadísticos de McKinsey confirman que existe una fuerte correlación entre desempeño y salud organizacional en el largo plazo. McKinsey ha aplicado encuestas de salud organizacional en más de 500 empresas a través del tiempo, abarcando más de 600.000 empleados. El propósito original de estas encuestas era ayudarle a las empresas a medir su salud organizacional y mejorar áreas con debilidades. Sin embargo, dado que ya se tiene una serie histórica considerable, también es posible medir correlaciones entre el desempeño y la salud organizacional de las empresas participantes a través del tiempo.

Este análisis estadístico revela que por lo menos 50% del desempeño de las empresas en la muestra se explica por su salud organizacional. La correlación se mantiene cuando se hacen comparaciones entre divisiones al interior de una misma empresa. Por ejemplo, en una empresa petrolera se analizaron las diferencias de salud y desempeño a través de sus 16 refinerías. En este caso, la correlación reveló que 54% de las diferencias en desempeño se explican por diferencias en salud organizacional.

Evaluaciones cualitativas basadas en programas de transformación corporativa apuntan en la misma dirección. Entrevistas con ejecutivos en programas transformacionales poco exitosos revelan que la mayor parte de las causas del fracaso se adjudican a síntomas típicamente asociados a una pobre salud organizacional: actitudes negativas por parte de los empleados y comportamientos poco productivos por parte de la gerencia.

La fuerte relación entre salud y desempeño organizacional es una buena noticia. A diferencia de factores externos sobre los cuales la empresa no tiene control, como cambios regulatorios o modificaciones en las preferencias de los clientes, la salud organizacional es un factor que la empresa puede controlar. La mala noticia es que con frecuencia se sacrifica la salud de la organización para lograr metas de desempeño de corto plazo.

El desafío para la gerencia está en llevar a cabo programas que simultáneamente mejoren el desempeño y la salud organizacional. Esto requiere poder medir la salud organizacional con un rigor equivalente a la medición del desempeño financiero. Con estas mediciones se pueden definir las áreas prioritarias de mejora, ya sean "duras", como la generación de capacidades, o más cualitativas, como la motivación, los valores y los comportamientos de las personas en la organización.

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