Eduardo Lora

| 9/6/2002 12:00:00 AM

Riesgos de crisis

Colombia es menos vulnerable que Argentina o Uruguay, pero mucho más que Chile.

por Eduardo Lora

¿Cuál será el próximo país afectado por la oleada de crisis en la que ya han sucumbido Argentina y Uruguay? ¿Caerán Brasil o Colombia en las turbulencias cambiarias y financieras de esos países? Los mercados financieros no parecen tenerlo claro. Mucho menos los organismos internacionales o el gobierno de Estados Unidos, cuyas políticas hacia los países en riesgo de crisis han sido inconsistentes, cuando no contradictorias.



Guillermo Calvo y otros investigadores asociados al departamento de investigación del BID han identificado algunos factores claves de vulnerabilidad de las economías ante frenazos súbitos de los flujos de capitales internacionales, que son usualmente el factor desencadenante de las crisis1.



Por supuesto, el primero de los factores de riesgo es el monto de la deuda pública. Niveles por encima del 50% del PIB pueden considerarse altamente riesgosos para las economías latinoamericanas, considerando su limitada capacidad de generar impuestos y de recortar gastos (el tratado de Maastricht de los países europeos define como sostenibles niveles de deuda por debajo de 60%, a pesar de que en esos países el recaudo tributario como proporción del PIB es más del doble que en los latinoamericanos). Antes de sus crisis, Argentina y Uruguay tenían niveles muy altos de deuda pública. También Brasil y Colombia clasifican mal según este criterio, mientras que Chile no tiene este riesgo.



El segundo factor crítico es la proporción de la deuda pública que está denominada en dólares, y que por consiguiente puede dispararse si hay una devaluación de la tasa de cambio. Cuando esa proporción es mayor del 75% puede considerarse que el riesgo es alto. Ese era el caso de Argentina y Uruguay antes de la crisis, pero no es un problema serio en los otros países considerados.



Si una proporción elevada de la deuda privada (interna y externa) está atada al dólar, también hay riesgos semejantes. Argentina y Uruguay los tenían, y en cierta medida también Chile. En cambio, ni Brasil ni Colombia sufren de esta vulnerabilidad.



Por último, si el sector financiero tiene colocada una gran parte de sus recursos en papeles del sector público, los problemas pueden rebotar por ese lado, ya que los bancos se hundirían si el gobierno no puede pagar esas obligaciones. En Colombia se está discutiendo la gravedad de esta situación. Los indicadores comparativos muestran que la vulnerabilidad en este campo es media, pero no alarmante, como sí lo era en cambio en Argentina y Uruguay.



Estas vulnerabilidades son más complicadas cuando la economía tiene pocas exportaciones e importaciones en relación con los flujos financieros externos que recibe, ya que la interrupción de estos últimos exigiría una mayor devaluación para generar las divisas faltantes. Era el caso de Argentina y en menor medida de Brasil, o de Colombia.
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