Opinión

  • | 2008/09/12 00:00

    Retos del futuro en el mundo globalizado

    Es evidente la necesidad de incorporar en el modelo de desarrollo el concepto de sostenibilidad ambiental.

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Al cumplir la revista Dinero 15 años de circulación, vale la pena hacer un recuento de los eventos y transformaciones que hemos tenido la oportunidad de ver y vivir en estos años y tratar de vaticinar aquellos que podrían ser los retos del futuro para nuestro país, en un mundo globalizado en el que la informática, la globalización y la revolución biotecnológica han llegado para quedarse.

El deterioro del planeta se ha hecho cada vez más evidente, los recursos son escasos y la población mundial ha superado los seis mil millones de habitantes, acompañada de un crecimiento insostenible en los patrones de consumo. Se ha empezado a insinuar una crisis energética y alimentaria y es evidente la escasez de agua. El 90% de las pesquerías comerciales están agotadas, los océanos y las fuentes de agua sufren como nunca de una gran contaminación. El 50% de la población mundial vive hoy en centros urbanos, fenómeno que en Colombia llega al 80%. La información científica ha demostrado que los sistemas productivos, la deforestación y las fuentes de energía basadas en recursos fósiles, son la causa del cambio climático global, algo que finalmente ha sido aceptado políticamente. Los desastres naturales han aumentado, al igual que la intensidad y los periodos de lluvia, sequía y los fenómenos climáticos con sus secuelas de empobrecimiento, destrucción y los impactos sobre la salud. Numerosas especies de flora y fauna se han extinguido, mientras otras se encuentran amenazadas y la erosión, salinización y pérdida de suelos fértiles, por la deforestación y malas prácticas agrícolas, es cada día mayor. El crecimiento económico ha traído innegables beneficios, pero también pobreza e inequidad, una gran limitación a las libertades y los derechos humanos. Los mercados de productos naturales crecen exponencialmente.

Hoy nadie niega que el mundo natural se ha transformado de manera dramática, poniendo en riesgo el bienestar y la seguridad humana en el corto y largo plazo. El deterioro del medio ambiente compromete servicios ambientales tales como agua, alimentos, calidad del aire y otra serie de bienes que nos aportan los ecosistemas. La huella ecológica, un concepto que determina la capacidad de carga de nuestro planeta, nos muestra cómo esta capacidad ya ha sido excedida. Las actividades humanas están consumiendo 1,25 veces más de lo que nos da el planeta. Pero lo más aterrador es que si los seis mil millones de habitantes actuales alcanzaran el mismo nivel de vida y consumo de los países desarrollados se necesitarían 5,5 planetas. ¿Qué pasará entonces cuando la población alcance los nueve mil millones en 2050? Estas son algunas de las preguntas y retos éticos que tenemos frente a nosotros.

Pero, en contraste con otras regiones y países del mundo, la buena noticia es que Colombia, a pesar del deterioro a que han sido sometidos sus ecosistemas, aún mantiene una gran vitalidad ambiental, gracias a su ubicación tropical y a la rápida regeneración de los sistemas naturales. El 51% del territorio se encuentra en bosques y concentra el 10% de la biodiversidad del planeta, uno de sus mayores potenciales; es rica en recursos hídricos y tierras cultivables -aunque mal usadas y distribuidas- y su población, también mal distribuida en el territorio, es de tan solo 44 millones de habitantes, atributos estos que le permiten aún mirar el futuro con optimismo.

Sin embargo Colombia, que es hoy objeto de una creciente demanda global de bienes primarios por parte de las economías desarrolladas y emergentes, debe analizar con una visión de futuro su modelo de desarrollo, hoy privilegiado, en gran parte, por una economía basada en industrias extractivas con gran impacto sobre el patrimonio natural.

Al comparar el deterioro ambiental global con la vitalidad ambiental y las características favorables con que aún cuenta nuestro país es evidente la necesidad de incorporar en el modelo de desarrollo el concepto de sostenibilidad ambiental, con el doble propósito de garantizar a futuro los procesos productivos y la calidad de vida de todos los colombianos, pero también su competitividad en los mercados internacionales a partir de innovación, ciencia y tecnología. Un reto urgente que amerita la más seria reflexión.
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