Opinión

  • | 2010/07/23 12:00

    Regla fiscal

    ¿Cómo se mide la regla fiscal y qué elementos tiene? Algunas sugerencias.

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El Gobierno ha presentado un proyecto de regla o disciplina fiscal. En hora buena. Con disciplina fiscal no habrá más deuda para nuestros hijos; sí habrá más crédito para el pequeño y mediano empresario; será posible sostener una tasa de cambio competitiva, esencial para la industria y la agricultura; y se podrá ahorrar la bonanza minera que se avecina, lo cual es equitativo con nuestros hijos y también necesario para frenar la revaluación proveniente de la misma bonanza.

La regla es: bt = b* + [0,3yt + ccipt]

Es más simple de lo que parece y vale la pena un esfuerzo por explicarla en cristiano.

bt es el balance primario del Gobierno Nacional Central. Es decir, la diferencia entre ingresos y gastos sin incluir los intereses de la deuda pública. Este es un buen indicador de disciplina fiscal. Si un gobierno (o una familia) no ajusta sus gastos de tal manera que pueda honrar sus intereses sin acudir a más deuda, entonces termina endeudándose al infinito para pagar intereses. Eventualmente le cierran el crédito y se quiebra. El balance primario mide ese ahorro requerido para no endeudarse al infinito y, por ello, es un buen indicador de disciplina fiscal.

La regla dice: el balance primario del gobierno central en cada momento del tiempo (bt) debe ser igual a la suma de dos elementos (b*) y [0,3yt + ccipt].

El primer elemento (b*) es el objetivo de la regla fiscal. Es el balance primario al que se le debe apuntar cada año. Ahora bien, la idea es bajar la deuda del gobierno hasta un nivel que nos haga merecedores del grado de inversión. Como las economías emergentes con grado de inversión exhiben, en promedio, un nivel de deuda de 28% del PIB, el objetivo de la regla fiscal será lograr balances primarios que permitan reducir la deuda del gobierno central del nivel actual de 40% del PIB a 28%. Esto exige un balance primario promedio de 0,6% del PIB cada año, lo que equivale a más o menos $3 billones de hoy.

El segundo elemento de la regla [0,3yt + ccipt] permite al gobierno desviarse del objetivo. Es lo que facilita que, en épocas de bonanza, se ahorre más de lo que dicta el balance primario objetivo o que, en épocas de vacas flacas, se ahorre menos o incluso se aumente la deuda. Es el componente contra-cíclico de la regla. Es lo que permitirá que el gobierno presente balances primarios por encima o por debajo de los tres billones de hoy, dependiendo de las condiciones económicas.

La expresión (0,3yt) hace referencia al ciclo económico. Es el 30% de la brecha entre el PIB observado y el PIB potencial. Si la economía está en época de vacas gordas, la brecha tendrá un valor positivo y la regla obliga a que el gobierno presente un balance primario superior al objetivo de los tres billones de hoy. Si las épocas son de vacas flacas, sucede lo contrario.

Por su parte, la expresión (ccipt) captura la bonanza petrolera que se avecina. Se mide como el incremento, siempre con respecto a 2011, en el impuesto de renta de Ecopetrol y las compañías petroleras privadas junto con el incremento, también con respecto a 2011, en los dividendos que Ecopetrol debe pagar al gobierno. Como las proyecciones de ingresos petroleros muestran una tendencia creciente a partir del año entrante, la regla está diciendo que toda la bonanza debe ahorrarse.

Aunque la regla está muy bien concebida, caben algunas sugerencias.

Primero, la regla debe incluir la bonanza de cualquier recurso natural no renovable (carbón, oro, etc.) y no solo petróleo. Segundo, la regla debe incorporar los mayores giros de regalías de las compañías mineras, utilizando como base el ingreso minero per cápita de municipios y departamentos mineros en 2011. Así se evita que las regiones derrochen su propia bonanza. Tercero, los ingresos de la bonanza, que se deben ahorrar según la regla, se deben utilizar para comprar dólares y llevarlos a un fondo de estabilización en el exterior. Esto tonificará la tasa de cambio, vacunando la economía contra la enfermedad holandesa. El fondo debe poder recomprar títulos de deuda pública externa colombiana cuando las condiciones de mercado lo ameriten. Ello reduce la deuda pública automáticamente. El fondo lo debe administrar el Banco de la República.

Por último, la regla debe ser Ley Estatutaria. Ello le dará credibilidad. Por supuesto, la Ley debe darle cláusulas de escape al gobierno ante coyunturas que exigen gasto extraordinario: guerra, desastres naturales, etc.

En cualquier caso la regla fiscal es necesaria y va por buen camino.

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