Reforestar es rentable

| 5/26/2000 12:00:00 AM

Reforestar es rentable

Colombia destruye al año cerca de 500.000 hectáreas de bosque nativo.

por Alvaro Uribe Vélez

La zona minera del bajo Cauca y del río Nechí, en Antioquia, dejó alrededor de 4.000 hectáreas degradadas. El 5 de junio de 1996, Día Internacional del Medio Ambiente, hicimos la primera siembra de Acacia Mangiun, sobre esos terrenos, mediante compromiso entre la Gobernación y Corantioquia. Ya hay plantaciones con altura superior a 15 metros. Esta acacia permite corte maderable entre los 8 y los 12 años, fija nitrógeno y recupera el suelo. Ojalá cicatrice la herida minera.





El 68% del territorio nacional, 78 millones de hectáreas, tiene excelentes condiciones forestales. Se obtienen rendimientos superiores a 25 metros cúbicos por hectárea al año, y la misma especie produce en Canadá 1,6, en Estados Unidos 2,6, en Finlandia y Suecia 3 y en Chile 12. Aquí tenemos 165.000 hectáreas de bosques cultivados, Chile cuenta con 2 millones y en los últimos 25 años se han invertido US$150 millones en incentivos y subsidios y el sector exporta US$1.600 millones anuales. Colombia invierte este año menos de US$3 millones en subsidios, hace exportaciones marginales, corre el riesgo de importar y continúa destruyendo más de 500.000 hectáreas anuales de bosque nativo.



Otra ventaja es el ahorro en costos de transporte a los mercados de exportación en comparación con el Cono Sur.



En regiones de alto potencial maderero, las productividades alcanzables en renglones de agricultura comercial están entre el 6 y el 50% del país primer productor. La reforestación genera 5 veces más empleos directos en el campo que la ganadería extensiva. Los experimentos que hacen la mezcla, o silvopastoreo, arrojan magníficos resultados.



Con el liderazgo del doctor Fabio Rico Calle, la Compañía Nacional de Chocolates, Tablemac y la Reforestadora el Guásimo, prepararon un trabajo que entusiasma, sobre alternativas forestales y un proyecto de estatuto forestal. El Estado debería acogerlos y convertirlos en realidad.



Los autores proponen incentivos tributarios, financieros y subsidios. Habría exenciones catastrales para los predios y de renta para los inversionistas. El subsidio se entregaría en un título valor negociable en el mercado y con capacidad de pagar toda clase de impuestos.



También la creación de los fondos de desarrollo forestal, que entre sus fuentes de financiamiento tendrían el 30% de las transferencias del sector eléctrico y térmico a las corporaciones, el 20% de las rentas propias de estas entidades, el 30% de las sumas que recauden por tasas retributivas y todos los gravámenes por aprovechamiento del bosque natural.



Los fondos buscarían recursos internacionales, de países que, por sus excesos en emisión de gas carbónico, deben pagar compensaciones a aquellos que, como Colombia, lo capturan en mayor cantidad de lo que emiten y además son grandes productores de oxígeno.
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