Opinión

  • | 2008/01/18 00:00

    Reflexión de fin de ejercicio

    Estamos en un cambio de ciclo después de un periodo de expansión económica mundial muy alto. Las economías emergentes han hecho el relevo y han sido el catalizador principal del crecimiento.

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Estamos en las primeras semanas de 2008 y me parece un buen momento para revisar lo que nos ha traído el ejercicio anterior y, sobre todo, qué se espera para el presente año.

La volatilidad extrema ha sido la característica de los últimos meses. Hemos vivido tiempos en que los precios de los valores cambiaban sustancialmente de una semana a otra y en muchos casos en un solo día. Posiblemente la incertidumbre creada por la crisis financiera en los Estados Unidos y sus consecuencias en el resto del mundo han sido el principal causante. Está claro que estamos en un cambio de ciclo después de un periodo de expansión económica mundial muy alto. Las economías emergentes han tomado el testigo y en vez de generar inestabilidad, han sido el catalizador principal del crecimiento a nivel mundial. Los altos precios de las materias primas han beneficiado a estos países, pero doy mucha más importancia a la reducción de su deuda, mejora de sus finanzas públicas y, sobre todo, la creación de unas clases medias con poder de consumo que van a ser la base del crecimiento sostenido de dichas economías. Hay zonas del mundo donde se han cumplido más estos parámetros, como Asia y Europa Central frente a Latinoamérica, donde las diferencias entre países han sido claras.

En los factores macroeconómicos hay que destacar el cambio de tendencia de los tipos de interés tanto de la Reserva Federal, como de los bancos centrales ingleses y australianos. Pensamos que el Banco Central Europeo bajará también el precio del dinero en los próximos meses. Esto puede implicar que la fortaleza del euro, y más aún, la debilidad del dólar, pueda estar llegando a su fin. Ya hay muchos bancos de inversión que pronostican niveles cercanos al 1,35 del euro contra el dólar para finales de 2008. Todo va a depender de hasta qué punto la FED llegue a bajar sus tipos, hoy en día se piensa que pueden bajar en el corto plazo medio punto y en los próximos meses hasta un 1,25%, pudiendo llevar el precio del dinero a niveles cercanos al 3%.

Como política general de inversión siempre se ha pensado que es recomendable el diversificar parte del portafolio en varias monedas fuertes y para 2008 no será la excepción, pero sería recomendable cambiar en parte la exposición de euros a otras monedas más exóticas de Asia o Europa del Este. Si el dólar se recupera algo, puede ser el momento de comprar otras divisas para aquellos que estén 100% concentrados en la moneda americana.

Desde un punto de vista global no creo que este año traiga un alto crecimiento en términos reales, pero sí pudieran darse oportunidades de inversión en acciones que hayan sido castigadas en exceso como las indirectamente expuestas al subprime. Quizá por el momento haya que seguir con las velas a medio sacar hasta estar seguros del rumbo del viento, pero en ningún caso salirse completamente de la renta variable porque en ese caso estaríamos especulando con "subirnos" al mercado en su punto más bajo y nos quedaríamos fuera de él cuando realmente suba con fuerza. No somos de la opinión de que habrá una recesión en la economía americana. Sí vemos la desaceleración económica, pero la fortaleza de las economías mundiales y la alta liquidez del sistema, posiblemente terminen con la tendencia bajista en el primer trimestre del próximo año. Si se ha seguido una política de prudencia de ir vendiendo en la época alcista, vemos que está llegando el momento de, poco a poco, retomar posiciones en aquellos mercados que tengan calidad, y que hayan demostrado solidez. Las acciones de compañías de alta capitalización en Estados Unidos pueden ser una buena inversión, ya que sus valoraciones están relativamente bajas.

Una buena forma de aprovechar la volatilidad extrema sería aumentando nuestra exposición a aquellos fondos de inversión alternativos que se puedan ir largos y cortos en el mercado de acciones y aquellos que aprovechen las situaciones especiales de deuda y acciones de compañías que estén pasando por complicaciones temporales. Es complicado invertir en los mismos para inversionistas de bajos recursos, pero si se diversifica sin concentrar riesgos en ninguno de ellos, se podrán lograr rendimientos más que aceptables en un entorno de tasas bajas.

Por último, hay que recordar que la inversión en capital riesgo, o Private Equity, por su forma de operar de comprar y desembolsar en el tiempo y solamente en compañías donde vean una posibilidad de reestructuración importante, puede ser una de las mejores opciones de inversión en el largo plazo. El problema para el inversionista mediano es que requieren montos mínimos altos y están sujetos a falta de liquidez en el corto plazo.

* Presidente de GenSpring Family Offices.

Santiago.ulloa@genspring.com?
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