Opinión

  • | 2007/08/17 00:00

    Reducción de emisiones de CO2

    La forma más obvia de controlar el problema de las emisiones es aumentando la productividad energética, o sea, utilizando las fuentes de energía de una forma más eficiente.

COMPARTIR

El crecimiento de la economía mundial se ha acelerado con respecto a la década pasada. Esto se debe principalmente al rápido crecimiento de países en vía de desarrollo como la India y China. También contribuye a ese crecimiento el repunte económico en América Latina.

Aunque está claro que el mayor crecimiento de la economía mundial es muy positivo en la medida en que está contribuyendo a reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de miles de millones de personas, también es cierto que el crecimiento está generando problemas en el medio ambiente. Uno de los más graves es la creciente concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, considerada la principal causa del fenómeno de calentamiento global por la mayoría de la comunidad científica.

El crecimiento económico genera crecimiento en el uso de energía en la medida en que la productividad energética crece a un menor ritmo que la economía. Este ha sido el caso en el pasado. Por ejemplo, durante la década anterior el crecimiento económico mundial fue del 2,6 por ciento al año, mientras que el aumento de la productividad energética fue del 1,0 por ciento al año - por lo tanto, el crecimiento en el consumo de energía fue del 1,6 por ciento.

Alternativas
Entonces, ¿estamos condenados a convivir con crecientes concentraciones de CO2 en la atmósfera y a rezar para que no ocurran cambios climáticos de carácter catastrófico? La respuesta es: no necesariamente, si conseguimos cambiar el comportamiento de la mayoría de los hogares y las empresas alrededor del mundo.

La forma más obvia de controlar el problema es aumentando la productividad energética, o sea, utilizando las fuentes de energía de una forma más eficiente. Un estudio reciente de McKinsey1 analizó las opciones disponibles hoy en día con tecnología existente, y con retornos económicos superiores al 10% anual.

El estudio reveló que sería posible crecer durante los siguientes 15 años con muy poco incremento de energía. Si se adoptaran las medidas identificadas, la demanda de energía crecería tan solo al 0,6% anual. El tipo de medidas que tendrían que llevarse a cabo son las siguientes:

* Cambiar los bombillos tradicionales por fluorescentes compactos y utilizar mejores materiales de aislamiento térmico en nuevas construcciones, con el fin de reducir el uso de energía para iluminación y aire acondicionado en los hogares

* Mayores exigencias en términos de eficiencia para automóviles nuevos, con el objetivo de reducir el uso de combustibles

* Utilizar mejores tecnologías en las nuevas plantas generadoras, y así reducir las pérdidas en la generación de energía eléctrica.

Otro tipo de alternativas consiste en utilizar fuentes de energía que no sean de origen fósil, que no emitan dióxido de carbono. En este campo están los biocombustibles y la energía solar, eólica y nuclear. A diferencia de las alternativas anteriores, estas opciones pueden requerir subsidios para su desarrollo, dependiendo del nivel de precio del petróleo.

Finalmente, existen alternativas para reducir las emisiones de CO2 por parte de los combustibles fósiles. Por ejemplo, tecnologías para "captura" del CO2 emitido en las plantas que utilizan el carbón en la generación eléctrica. Estas tecnologías ya existen y se espera que se vuelvan mucho más económicas durante la próxima década.

Otro estudio reciente de McKinsey2 sobre las alternativas para reducir las emisiones de CO2, analizó aquellas que tenían el potencial de hacerlo con tecnologías probadas, a un costo inferior a 40 Euros por tonelada de CO2. Este estudio concluyó que los tipos de alternativas aquí descritas, en su conjunto, podrían limitar las emisiones de CO2 a un nivel considerado sostenible en el largo plazo para el año 2030.

Falta de liderazgo
Si ya existen tecnologías para reducir los niveles de emisiones de CO2 a niveles sostenibles, algunas inclusive sin requerimientos de subsidios, ¿por qué no se han llevado a cabo?

La razón fundamental es que ha faltado liderazgo. Para cambiar el comportamiento de miles de millones de personas y cientos de miles de empresas, se requieren líderes en los sectores gubernamentales, empresariales y sociales con capacidad de convencer a las personas de la necesidad del cambio y de asumir los costos requeridos. También se requieren líderes que puedan colaborar con homólogos de otros países para lograr metas de alcance global, asumiendo posibles efectos negativos de corto plazo en su propio país.

(1) "Making the most of the world's energy resources" de D. Farrell, S.S. Nyquist y M.C. Rogers, publicado en el McKinsey Quarterly

(2) "A cost curve for greenhouse gas reduction" de P. Enkvist, T. Naucler y J. Rosander, publicado en el McKinsey Quarterly.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?