Opinión

  • | 1999/11/05 00:00

    Red en el olvido

    Con una parte de lo destinado a salvar el sistema financiero, la Red de Protección Social habría ayudado a muchos colombianos.

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Las Redes de Protección Social están de moda en América Latina. Estas tienen dos objetivos principales. El primero es proteger a los grupos más vulnerables de la población (ancianos pobres, discapacitados, mujeres jefes de hogar solas y sin empleo, entre otros) para evitar que sufran hambre y desnutrición. El segundo es proteger a grupos de la población pobres y no tan pobres, cuya situación económica se ve severamente afectada por períodos de recesión económica y alto desempleo. Para este último caso, las Redes de Protección Social tienen programas masivos de empleo que permiten a las familias conseguir un ingreso y mantenerse.



Es lamentable que en su crisis económica Colombia no haga nada por una Red de Protección Social.



Estas redes deben tener programas rápidos de implementar y estar listas para responder a los períodos de crisis económica o social. Estas redes son instrumentos claves para manejar lo que el Banco Mundial ha llamado con propiedad el Riesgo Social.



En América Latina, Colombia es uno de los pocos países que no cuentan con una adecuada Red de Protección Social. En Argentina, el gobierno respondió al aumento del desempleo al 17% hace tres años con un programa masivo de empleo llamado Trabajar a un costo de más de US$150 millones por año que ha sido ejecutado con mucho éxito por las Provincias y Municipalidades. En Chile hay también una gran batería de programas que van desde subsidios familiares, subsidios a discapacitados, subsidios de vivienda y para cuando sube el desempleo, programas de empleo masivo.



En Centroamérica, la mayoría de los países cuenta con instrumentos que les han permitido responder a emergencias como las del Mitch.



Es realmente lamentable que Colombia, a más de un año de la profunda crisis económica en que estamos con tasas récord de desempleo, no haya hecho nada para tener una Red de Protección Social. Cientos de miles de desempleados buscan cualquier oportunidad de subsistencia que se les presente. Cientos de miles de ancianos indigentes y pobres carecen de lo mínimo para subsistir. Por ejemplo, los ancianos asistidos no sobrepasan los 100.000 y la Red de Solidaridad acaba de recortar el presupuesto. El Distrito de Bogotá, que atendía cerca de 20.000 ancianos pobres e indigentes, está a punto de reducir la escasa cobertura. Esto no es cuestión del déficit fiscal. Esto es cuestión de reasignar prioridades. Si una parte mínima de lo que se destinó a la Caja Agraria y al nuevo Banco Agrario o a salvar el sistema financiero se hubiera dedicado a una Red de Protección, muchos colombianos no tendrían las angustias de sobrevivir que hoy tienen.
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