Opinión

  • | 1999/05/07 00:00

    Recetario de privatizaciones

    El Estado debe privatizar cuando esté seguro de que va a generar más valor público en la operación.

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Una vez tomada la decisión de enajenar un bien del Estado, se deben tener en cuenta tres aspectos concurrentes que garantizan la razón social de la medida:



1. El valor del bien debe incrementar o al menos mantener el patrimonio público. Esto no ocurre cuando se dedica al pago de gastos burocráticos o de malos manejos del Estado. Si el bien es inútil, o inadecuado para el manejo oficial, o su valor se puede destinar a otra tarea de mayor urgencia comunitaria, la enajenación es comprensible y, en algunos casos, llega a ser necesaria. Lo importante es que su producto fortalezca los bienes públicos, tangibles o intangibles. De éstos últimos, la educación se constituye en el mejor ejemplo.



2. Si el Gobierno decide desprender al Estado de bienes rentables, se debe tener el buen cuidado de no afectar dicha rentabilidad. Si el bien no lo ha sido, su precio se debe colocar donde genere utilidad o provecho general. Como los activos, las rentas públicas también son tangibles e intangibles. Se conoce el ejemplo de antiguas empresas oficiales, convertidas en mixtas, en las cuales el Estado como socio percibe mayor utilidad y su porcentaje representa más valor, que en la anterior condición de dueño único.



3. El Estado no puede vender la totalidad de algunos servicios públicos. Su presencia como socio se requiere para garantizar los derechos de usuarios pobres, de comunidades remotas, la calidad del servicio y la racionalidad de la tarifa. Los mecanismos de control y vigilancia pueden ser insuficientes.



La dificultad estatal de encontrar socios privados minoritarios, para un esquema de empresa mixta, se supera con acuerdos entre accionistas que obliguen al ente público a prescindir de la politiquería, el clientelismo y a proceder con pulcritud y eficiencia.



Edatel, la telefónica departamental de Antioquia, se convirtió en empresa mixta. Las Empresas Públicas de Medellín y los fondos privados de pensiones entraron como socios. El departamento aún conserva el 45%, aunque debería descender al 30%. Su porcentaje vale más que el valor total anterior, la tasa de retorno es excelente y la calidad y cobertura del servicio han mejorado sustancialmente.



Ahora que el gobierno central se propone vender empresas bandera como ISA e Isagen, es bueno asegurar un esquema social de creación de valor público, diferente a la simple enajenación para tapar huecos fiscales.
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