¿Qué nos pasó?

| 11/5/1999 12:00:00 AM

¿Qué nos pasó?

El crecimiento ha sido muy bajo en los 90. Pero las causas más importantes no son las que usualmente se mencionan.

por Eduardo Lora

El ingreso promedio de los latinoamericanos aumentó solo 1,8% anual en la última década, pobre resultado después de tantos ajustes y reformas económicas. De ahí el descontento de los latinoamericanos y la perplejidad de sus dirigentes. ¿Qué nos pasó? Las respuestas comunes son incompletas o equivocadas. Hay que cavar más hondo para encontrar las causas.



La culpa es de las reformas y el manejo macro. Ya que la del 90 fue la década de las reformas, deben ser las culpables. Este sentimiento, común en toda América Latina, es en esencia falso. Diversos estudios coinciden en que la estabilización macro y las reformas estructurales elevaron el crecimiento de toda la región en casi 2 puntos, pues condujeron a aumentos importantes de inversión y de productividad. Lo prueba que los países que reformaron menos o echaron atrás la calidad de su manejo macro crecieron menos. No doy ejemplos para no ofender a nadie.



La culpa es de la globalización. Hipótesis popular con mayor dosis de verdad. No porque los productos importados de China y otras latitudes perjudiquen los nacionales, pues los hace mejorar la eficiencia y estimula el crecimiento. Pero sí porque la globalización financiera crea inestabilidad macro. El problema es una respuesta insuficiente, pues el efecto tequila (1994-5) solo afectó unos pocos países y los problemas recientes no explican el mal desempeño de toda la década.



La culpa es de los políticos. Aunque simplista, se acerca más a la realidad. Si se dice de otra manera es más correcta: las instituciones públicas en América Latina, producto de procesos políticos, tienen deficiencias graves, que han limitado el crecimiento. La evidencia académica es contundente. Los problemas de las instituciones públicas han sido más notorios en los 90, por un deterioro acumulado, porque la globalización agrava estas deficiencias, porque el tema ha surgido a la vista de la opinión pública.



El problema es falta de educación. Suena a lugar común, pero es cierto. El progreso educativo de América Latina se frenó desde los 70 frente a sus competidores mundiales. Ahora paga las consecuencias en crecimiento, equidad y gobernabilidad.



El problema es demográfico. Esta explicación en boga en los 70, ya no se oye, pero es importante. El ingreso per cápita no puede crecer mucho si el número de niños y jóvenes con bajos niveles de productividad aumenta más rápido que el de trabajadores experimentados. En este contexto es difícil elevar la educación o generar los ahorros que requiere el crecimiento.



El problema es la geografía. Sorprende que nadie lo diga, pues la geografía impone graves limitaciones. Varios países centroamericanos y del Caribe son propensos a huracanes y terremotos; Ecuador y Perú a los efectos de El Niño; Bolivia no tiene acceso al mar y Colombia ha hecho de cuenta que no lo tiene. Comparada con la agricultura de zonas templadas, la tropical carece de productividad por décadas de estancamiento de la tecnología. La globalización de los 90 agrandó los problemas pues cerró oportunidades de crecimiento a quienes no producen y exportan con eficiencia.



Las raíces de los problemas latinoamericanos son profundas. Pero esto no significa que sean insolubles, si se bastante desea mirar lejos.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.