¿Qué pasó con el desempleo en abril?

| 6/8/2001 12:00:00 AM

¿Qué pasó con el desempleo en abril?

La caída en la participación laboral y el desempleo pueden obedecer a modificaciones en el formulario del Dane. Pero esto no explica la pérdida de 477.000 empleos.

por Hugo López

El DANE reportó en el mes de abril un desempleo nacional del 14,6% (1,8 puntos menos que en enero). En esos tres meses, el número de desempleados habría caído en 527.000 y en el último mes 235.000 (el 45% de esa cifra). Inmediatamente el señor Presidente corrió a darle la buena nueva al país y eso a pesar de que, paralelamente, esa entidad acababa de anunciar un "mediocre" crecimiento del PIB (apenas el 1,7% en el trimestre).



Gracias al profesionalismo de su dirección y sus técnicos, el DANE ha venido mejorando considerablemente su sistema estadístico. Las encuestas de hogares cubren ya todo el país y lo hacen de manera continua. Permiten saber, mes a mes, qué pasa en todo el país y en las 13 ciudades (antes no eran sino 7 cada trimestre) con el empleo y el desempleo y, bimestralmente, qué pasa en otras 9 ciudades, en las cabeceras y en las zonas rurales. Antes expandía sus datos muestrales con base en sus proyecciones globales de población; hoy lo hace por grupos de edad, lo que ha eliminado las bruscas variaciones que antes tenían las cifras absolutas.



Pero hasta el mejor se equivoca. Entre los bimestres enero-febrero y marzo-abril informó una disminución en la población en edad laboral (12 años o más) de 420.000 personas en todo el territorio nacional (500.000 en las zonas rurales), a pesar de que sus datos mensuales --que sirven para sacar los promedios bimestrales y que parecen correctos-- indican un aumento de 90.000 en el promedio bimestral. La tasa laboral de participación bimestral resultó también afectada, pero no, en cambio, el volumen de la fuerza de trabajo, el empleo y el desempleo.



Pero es este un desliz menor que las mismas cifras mensuales permiten corregir. Lo verdaderamente significativo es que hubo un cambio metodológico. En abril se modificó el formulario de la encuesta de manera sustancial. Hasta marzo, todos los candidatos a desempleados que contestaban, sí o no, la pregunta número 15 (¿en las últimas 4 semanas hizo diligencias para conseguir un trabajo o instalar un negocio?) llegaban a la número 20 (que indaga junto con las tres siguientes por la búsqueda de trabajo en los últimos 12 meses). Desde abril, la ruta P16-P19 (deseo y disponibilidad para trabajar, motivos para no haber buscado trabajo) contempla 4 semáforos en rojo que sacan al candidato de la fuerza de trabajo y lo llevan directamente a la inactividad.



Antes de hacer esos cambios, el DANE los discutió con expertos, organizó seminarios de difusión y preparó a la opinión pública. ¡Sea! Pero cuando se introducen cambios susceptibles de reducir sustancialmente el nivel medio futuro del desempleo, para que el país no se desconcierte, hay que explicarlos una y otra vez y hacer estimaciones sobre lo que habría pasado de seguir con las mismas preguntas.



Probablemente, en parte o en todo, las caídas en la participación laboral (2,4 puntos en abril: 712.000 personas dejaron de buscar trabajo) y del desempleo obedezcan a esas modificaciones. Aunque las he buscado, no he podido encontrar, en cambio, reformas en el formulario de las encuestas que expliquen la pérdida de 477.000 empleos en todo el país. De ser cierto es enormemente preocupante, pero casa mejor con la evolución macroeconómica. En vez de repetir lo que se hizo, hace un año largo, cuando el DANE se equivocó, con el crecimiento trimestral (un ¡zuz! contra los excelentes técnicos encargados de las cifras) por un error adjetivo, el Gobierno debe captar el mensaje fundamental de las estadísticas y reflexionar en las estrategias que debe aplicar. Como la economía está dando señales de recaer, las reformas estructurales (transferencias territoriales, Ley 60, régimen pensional) son cada vez más urgentes. Otras más se necesitan: si el agravamiento del orden público está empezando a generar salidas de capitales, ya no se trata de economía sino de POLITICA.
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