Opinión

  • | 2008/01/18 00:00

    ¿Qué pasó en Bali?

    El Protocolo de Kyoto y el futuro del planeta se jugaron una carta clave en esa isla el pasado diciembre.

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Como muchos saben, el Protocolo de Kyoto fue firmado el 11 de diciembre de 1997, como una iniciativa de las Naciones Unidas quienes lograron congregar a 190 países (hoy día), que en noviembre de 2001 definieron en Marrakesh, Marruecos, la totalidad de los aspectos operativos que incluyeron la entrada en vigencia plena del acuerdo a partir del mes de febrero del año 2005 y hasta el año 2012.

Durante este fin de año se dieron grandes eventos que afectan el futuro del protocolo. Por un lado, el nuevo primer ministro australiano, Kevin Rudd, en su discurso de posesión y como primer acto de gobierno anunció y llevó a cabo la adhesión de ese país al pacto, dejando a Estados Unidos prácticamente solo en el otro lado de la orilla, como el único país desarrollado que aún se niega a firmarlo.

De otra parte, dos días después de la posesión del primer ministro Rudd, se dio inicio a la ronda de conversaciones de Bali, en las cuales básicamente se trató de decidir qué será lo que va a hacer la humanidad a partir del año 2012 como compromisos de reducción del calentamiento global.

Los retos son gigantescos pero necesarios. En primera instancia las metas buscan reducir en un 5% las emisiones de gases que propician el efecto invernadero, durante los años que van de 2008 a 2012, respecto de la línea base escogida que fue la del año 1990.

El acuerdo tiene muchísimas cosas interesantes, quizás la más novedosa, pero indispensable es la aplicación del principio de "Responsabilidades Comunes y Compartidas, pero Diferenciadas". Es decir, todos tenemos que poner en esta apuesta, pero es claro que hay algunos que tienen que hacer más esfuerzos, ya que son precisamente ellos los que mayor cantidad de emisiones producen. Este principio fue el que inicialmente produjo el rechazo de países como Australia, quien ya lo aceptó, y todavía mantiene a Estados Unidos y a China fuera del pacto.

Otra gran virtud del acuerdo es que se ha otorgado a las Naciones Unidas la tarea de verificar los cumplimientos de los distintos países minimizando la potencialidad de roces y discusiones por el cumplimiento o no, de unos y otros. La experiencia de las comisiones de vigilancia de desarme nuclear ha obligado a extremar la cautela en el flanco de las verificaciones que aparentemente no deberían ser la fuente de mayores conflictos.

Si bien estamos muy lejos de lograr esas metas y el periodo de reducción apenas arranca en este 2008 por cinco años, lo cierto es que sí se puede decir que los logros han sido supremamente importantes; por un lado una gran cantidad de países han emitido decisiones de política y de marco jurídico que estimulen la reducción de emisiones y el cumplimiento del protocolo, entre ellos Colombia y varios otros de Latinoamérica. De otro lado, el pacto propició la creación del "mercado del carbono", mecanismo que permite a los grandes contaminantes "comprar posiciones" en proyectos que, aunque estén al otro lado del mundo, contribuyan a la reducción de emisiones. Algunos ejemplos son la reforestación, el uso del gas metano contenido en los rellenos sanitarios, la reconversión del parque automotor a gas natural, la creación de plantas de generación eólica (usando los vientos) o hidráulica, o el cambio en tecnologías limpias de plantas de generación eléctrica.

Las Rondas de Bali fueron convocadas para definir la hoja de ruta posterior al año 2012. Se trata de discusiones vitales para el futuro de la humanidad y del planeta mismo. Se trata de saber si como especie vamos a ser capaces de lograr acuerdos, hacer compromisos y actuar sobre la mayor amenaza que haya experimentado la humanidad superando incluso la amenaza nuclear de mediados del siglo pasado.

Si bien incompletas, las discusiones de Bali significaron un triunfo sobre la posición de los países que no hacen parte del acuerdo. Hasta el punto de que durante el desarrollo de las mismas, el ex vicepresidente y hoy premio Nobel de Paz, Al Gore, denunció un plan de sabotaje por parte de los Estados Unidos.

También se lograron algunos acuerdos sobre los niveles de reducción de emisiones, los mecanismos de compensación, los mecanismos de verificación y las metas generales globales. Se acordó establecer como fecha límite para llegar a una definición de metas y compromisos exactos el año 2009.

Sin duda serán negociaciones durísimas, y dependiendo de quién gane las elecciones en los Estados Unidos podremos contar ese país como parte del esfuerzo de la humanidad por salvarse, o no.

brucemacmaster@inverlink.com.co
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