Opinión

  • | 2006/02/01 00:00

    Qué pasa con los pobres

    La pobreza en Colombia ¿aumenta o disminuye? ¿Se estudia o se manipula la información? Santiago Montenegro, director de Planeación Nacional, informó que la pobreza en Colombia viene disminuyendo.

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Esto sorprendió en la medida en que contradecía todo lo que se conocía al respecto: las diferentes entidades y los analistas tanto nacionales como internacionales habían divulgado lo contrario; la encuesta de hogares del DANE señalaba una disminución en el consumo de alimentos (obviamente de las clases pobres porque las ricas no tienen tal problema, ni pesan tanto en las estadísticas como para cambiarlas); teniendo en cuenta que Colombia tuvo uno de los crecimientos más bajos del continente con el peor desempeño de su historia en comparación con sus vecinos, y que compartimos con ellos el agrandamiento de la desigualdad entre las clases sociales, no se entiende cómo podríamos producir el resultado contrario al aumento del número de pobres que ha caracterizado al mundo y especialmente a América Latina; ni qué hablar de lo que a la vista está en cuanto a proliferación de pobres que mendigan en las calles de todas las ciudades del país. No es de extrañar sin embargo, en el sentido de que la posibilidad de reelección nos pone ante la nueva modalidad de 'candidato-presidente', en la cual mientras los candidatos normales tratan de embaucarnos con la promesa de futuros programas que casi seguramente no se cumplirán, el argumento de campaña de quien aspira a renovar su mandato es la presentación de una información sobre resultados de gestión que, también con el mismo propósito, casi seguramente es amañada o manipulada. Eso amerita profundizar un poco sobre ¿qué está pasando en realidad en esta diferencia de apreciaciones sobre la pobreza? Y en esto solo se puede avanzar entendiendo cómo se mide ella. Para definir la línea de pobreza se parte de la definición de la línea de indigencia, siendo esta la que corresponde al costo del mínimo de calorías que se estima requiere el ser humano tan solo para sobrevivir; a este valor se le agrega un monto correspondiente a lo que se define como otras 'necesidades básicas'; y se considera que quien no perciba como mínimo esa suma está bajo la línea de pobreza. Eso hace que la medición sea necesariamente alrededor del ingreso. Las metodologías de cálculo del ingreso a su turno pueden ser diversas, y según el interés que se preste al tema, hacerse con mayor o menor precisión y/o mayor periodicidad. En el caso del Estado colombiano se hacen diferentes encuestas -censos ocasionalmente, encuestas de hogar mensualmente, encuestas de calidad de vida cada cinco años- y, para este propósito, cada diez años (1964, 1973, 1984, 1994) la llamada 'Encuesta de Ingresos y Gastos'. (Respecto a este punto es de destacar la diferencia de atención que prestamos al tema del desarrollo económico y al de los problemas sociales, cuando calcular el crecimiento del PIB es igual de difícil y esto lo hacemos no solo anual sino trimestralmente). En ese período de diez años hay cambios en la edad promedio y la expectativa de vida, en los hábitos de consumo de alimentos, en algunos aspectos de lo que son necesidades básicas, y como es obvio en los precios de todo. Por ejemplo, para el caso de Colombia, entre 1984 y 1994 el mínimo de calorías requerido subió de 2.209 a 2.297, la canasta que lo compone de 39 a 49 productos, la edad mediana de las personas de 20,1 a 22,6 (a 25,4 en 2005), y el consolidado de la línea de pobreza de $2.889 a $3.629 diarios (en pesos de 2003). Desde esa fecha hasta hoy no se ha realizado la Encuesta de Ingresos y Gastos (luego, en lo que se consideraría como pobreza hoy, no conocemos qué correspondería como canasta de consumos, en qué estaría representado el mínimo de calorías, su costo, etc.), y apenas estamos a la espera de los resultados del censo que se está realizando para incluir edad promedio de la población, cambios de hábitos y criterios sobre necesidades básicas y otros, e incluso una cifra sobre ingresos de los diferentes sectores poblacionales. En consecuencia, no se ha actualizado ninguno de los datos que se han usado sistemáticamente para establecer los niveles de pobreza y la cantidad de pobres del país. No sabemos qué mecanismo sustituto ha utilizado Planeación Nacional; pero los datos para el comienzo o para el final del gobierno no existen, luego es una metodología 'hechiza' que en el mejor de los casos trabajaría con base en ajustes monetarios a los datos de 1994. Bastaría sin embargo que se hubiera decidido bajar por ejemplo el nivel de calorías y nos encontraríamos con un cambio grande en los resultados (la 'posibilidad' de reducirla a 2.116 ya se había planteado). Ahora bien, otras fuentes y otras metodologías pueden mostrar resultados diferentes. Pero en conjunto nos suministran información sobre la tendencia y la orientación de la variación entre un período y otro. Para estos efectos, tenemos el siguiente cuadro (presentado por el doctor César Caballero a mediados del año pasado en un contexto totalmente ajeno al debate actual):

Por concentrar su interés en este tipo de información y ser diseñadas para ajustarse permanentemente, las estadísticas del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional (CID) son las más significativas. Coinciden con las otras fuentes, pero en especial concretan dos cosas: 1) Respecto a las cifras de la Dirección Nacional de Planeación, muestran que el gobierno actual cambió de metodología (puesto que, como se ve, antes usaban la misma). 2) Que la afirmación del doctor Montenegro desafía la imaginación de cualquiera: la diferencia de 0,61 a 0,642 representa más de 1.400.000 personas, y si lo adicionamos a los más de 2.300.000 que, según Planeación, "dejaron de ser pobres" durante este gobierno, tendríamos que entre los años 2004 y 2005 casi 4.000.000 de colombianos salieron de la pobreza (¡!!!). Teniendo el antecedente de que el doctor César Caballero, anterior director del DANE, tuvo que renunciar ante la condición impuesta de que solo podía divulgar la información que satisficiera el propósito de proyectar la buena imagen del gobierno, es presumible que la 'metodología sustituta' haya sido escogida dentro de los mismos lineamientos. De todo lo anterior se deriva que la más reciente presentación de la DNP sin ninguna de estas aclaraciones y sin la información sobre las modificaciones que se hayan podido producir, es un acto electorero y no de análisis para evaluar la situación del país; y que la comparación que supone estar haciendo Planeación Nacional no es significativa, ni las conclusiones en principio correctas ni confiables.
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