Opinión

  • | 1994/07/01 00:00

    ¿Qué son los "derivados" y por qué temerles?

    Los famosos "derivados" han contribuido a la expansión del comercio internacional, pero también han ocasionado grandes descalabros financieros.

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La suma total que perdieron cuatro empresas especulando en "derivados" es la no despreciable cifra de 1.727 millones de dólares de los cuales 1.300 millones le corresponden a Metallgesellschaft, el gigante metalúrgico alemán; 207 millones a Codelco, la empresa estatal chilena del cobre; 128 millones a la Nippon Steel y 102 millones a la Procter and Gamble. Se trata, nada más ni nada menos, de las pérdidas que estos cuatro gigantes han tenido que asumir después de que sus ejecutivos se equivocaron especulando en estos nuevos vehículos de inversión. Se trata de un mundo paralelo de apuestas y coberturas diseñadas para protegerse de las fluctuaciones en los mercados reales y financieros.

Los "derivados", que están basados en activos reales como los bonos y las acciones, son un juego o apuesta de suma cero, ya que lo que uno pierde, el otro lo gana. Las empresas los utilizan para cubrirse de las variaciones en las tasas de interés, en la paridad de las monedas, y en los precios de los productos básicos. Los fondos mutuos y de pensiones los utilizan para defender sus portafolios de bonos y acciones. A su vez, son los grandes bancos comerciales, los corredores de bolsa, los bancos de inversión y las compañías de seguros las que asumen estos riesgos, y en la mayoría de casos se los trasladan a inversionistas individuales e institucionales.

Los "derivados" se utilizan hace varios lustros, si se tiene en cuenta que las opciones de futuros han sido un instrumento de uso prácticamente obligatorio por parte de los exportadores de productos básicos, pero su auge fue el resultado de la globalización de la economía: los capitales comenzaron a circular sin limitación  alguna; la desaparición del comunismo abrió nuevos mercados tanto detrás de la Cortina de Hierro como en el Asia; la liberación de las economías de América Latina y el crecimiento fenomenal de los países de la Cuenca del Pacífico creó nuevos retos y riesgos desconocidos para el capital de los países industrializados.

En términos generales, los "derivados" pueden ser tan sencillos como la cobertura de un exportador de café colombiano a través del mercado de opciones (puts and calls) o como aquella de un prestatario en' divisas a tasa flotante que quiere cubrir su riesgo de interés (caps y currency swaps). Pero a medida que se quieran disminuir los riesgos de toda índole, los "derivados" se convierten en instrumentos supremamente sofisticados en los cuales las contrapartes pueden ser decenas para operaciones que involucran riesgos cambiarios, de tasa de interés y de precios de productos básicos.

Es claro que los "derivados" han jugado un papel esencial en permitir que se lleven a cabo una multiplicidad de operaciones que sin haber existido la posibilidad de cubrir el riesgo, posiblemente no se hubieran adelantado. El gigantesco crecimiento en el comercio mundial se debe en buena parte al uso racional de los "derivados" en operaciones comerciales y financieras. Sin embargo, se corren dos peligros con ellos que es necesario solucionar a la mayor brevedad posible:

Un alto porcentaje de las operaciones de "derivados" se hace a través de potentes computadores que le han permitido a los magos de Wall-Street diseñar programas cada día más sofisticados para operaciones cada vez más complejas. El grave problema con este tipo de programas es la imposibilidad de contemplar todas las posibles variables y por lo tanto desencadenar involuntariamente una reacción que podría resultar en una catástrofe sin precedentes. Por ejemplo, la quiebra técnica de un banco grande podría acarrear la quiebra de buena parte del sector financiero debido a que los riesgos se asumen por medio de vasos comunicantes: las entidades minimizan su riesgo sindicándolo, a su vez, con otras entidades financieras.

2. En el mercado de los "derivados" está actualmente la no despreciable suma de 14 trillones de dólares, el doble del Producto interno Bruto de los Estados Unidos. El grave problema radica en que la mayor parte del riesgo implícito en los "derivados" no está reflejado en los estados financieros de las entidades involucradas, ya sean empresas o entidades financieras. Por ello, es imposible conocer el riesgo real de estas entidades a pesar de todas las precauciones y controles internos que se hayan tomado para disminuir las pérdidas en caso de resultados adversos. Por ello también es esencial que entidades independientes y objetivas evalúen el riesgo a que están expuestas las empresas que así invierten y se les obligue a provisionar ese riesgo dentro de sus estados financieros.

En resumen, es claro que los "derivados" han jugado un papel fundamental en la evaluación, discriminación y diseminación de los riesgos inherentes a muchas operaciones comerciales y financieras y que ello ha permitido un crecimiento extraordinario en el comercio y la inversión global.

Es importante, sin embargo, que se tomen medidas para impedir una crisis potencial manejada exclusivamente por programas de computador y que el nivel de riesgos que asumen las empresas o entidades involucradas sea colocada explícitamente en los estados financieros. De no ser así, los "derivados" continuarán siendo un riesgo grande para el sistema financiero internacional y las razones para temerles son fundadas.
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