¿Qué es democracia universitaria?

| 6/9/2000 12:00:00 AM

¿Qué es democracia universitaria?

El proceso de elección del nuevo rector de la Universidad Nacional fue una polarización artificial que no permitió un verdadero debate.

por Myriam Jimeno

La Universidad Nacional experimentó el pasado mes de marzo el sistema de "consulta a la comunidad académica" para designar al nuevo rector que la dirigirá durante los próximos tres años. El mecanismo adoptado por el Consejo Superior Universitario como un instrumento para conocer la opinión de profesores y estudiantes se convirtió en un proceso que, bajo la apariencia de una discusión "democrática" y "académica", evidenció el lado más oscuro de las prácticas políticas nacionales.

En primer lugar, quisiera aludir a lo que puede llamarse un proceso de creación de "enemigos" de la universidad. Los cuatro candidatos presentamos programas y hojas de vida para que la comunidad académica se pronunciara sobre el proyecto de su preferencia, y luego el Consejo Superior Universitario, de manera autónoma, designara al más calificado. Sin embargo, el proceso de polarización artificial de la consulta hizo imposible un verdadero debate y la discusión desprevenida de las propuestas en juego. Peor aún, impidió el pluralismo de ideas y lo suplantó por el recursivo mecanismo de la construcción de un enemigo, mediante la abierta macartización política. De ello existen numerosas evidencias. No solo las de quienes escucharon las diferentes versiones sobre el presunto peligro que representaba mi nombre para la Universidad, sino también la puesta en circulación de innumerables impresos donde no se limitaban a respaldar al candidato de su preferencia, sino que señalaban con vehemencia a los "enemigos" de la universidad. Decía uno de estos comunicados: "Hoy existe gran interés por parte del gobierno de acabar con la Universidad desde sus propias entrañas". No debe sorprendernos entonces que varios profesores fueran abiertamente intimidados mediante amenazas personales ni tampoco los temibles graffiti de varias Facultades, "Jimeno = Pastrana y Castaño", "Jimeno, Pastrana y Castaño, su hora les llegará".



En síntesis, el proceso de consulta fue todo menos un proceso de democracia universitaria. La argumentación, las propuestas y la experiencia se perdieron como ejercicios vanos en medio de la espesa niebla de señalamientos y del miedo convenientemente acicateado. La construcción de "enemigos" de la universidad fue todo un éxito y contó con el silencio de buena parte de la comunidad universitaria. La idea de universidad como crítica abierta de ideas y propuestas plurales fue suplantada por la macartización política. Fue, también, la más evidente demostración de la necesidad de reconsiderar el contenido de la democracia en las universidades y los peligros que conlleva copiarla tal como se la entiende en el mundo de la política, pues comunidad política y comunidad académica no son idénticas. Tal reconsideración debería incluir la apropiación de los mecanismos de democracia colegiada en los que el sistema universitario en la mayor parte del mundo basa sus designaciones. De lo contrario, como se ha visto en otras universidades públicas, se permite más bien la construcción de hegemonías particulares que ponen en peligro el sentido de lo público y distorsionan la idea misma de democracia. Es una privatización silenciosa de lo público. La democracia exige que se delimiten los contextos sociales en los que se aplica y es necesario garantizar mínimamente igualdad y transparencia en su ejercicio. Construyamos democracia universitaria verdadera para construir universidad.
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