¿Qué atrae la inversión extranjera?

| 4/27/2001 12:00:00 AM

¿Qué atrae la inversión extranjera?

Como Betty, la fea, Colombia podría resultar atractiva para la inversión extranjera si mostrara iniciativa y creatividad.

por Eduardo Lora

La globalización ha traído consigo un renacimiento de la inversión extranjera directa: mientras que el comercio internacional de bienes se ha duplicado en las dos últimas décadas, los flujos de inversión extranjera directa se han multiplicado por diez. América Latina, que atrajo pocos inversionistas en los 80, ha participado recientemente de este auge, y en la actualidad recibe cerca del 10% de toda la inversión extranjera mundial.



¿Qué hace que un país sea atractivo o no lo sea para un inversionista extranjero? Como en cualquier relación de pareja, depende de qué están buscando y qué pueden ofrecer ambos. México puede ser un destino muy atractivo para la inversión proveniente de Estados Unidos, pero quizás menos para la inversión alemana, que por razones culturales, históricas o geográficas puede encontrar preferible invertir en Turquía.



Las decisiones de inversión extranjera directa alrededor del mundo dependen de algunos factores básicos de atracción mutua, empezando por el tamaño y la cercanía de los países. Ernesto Stein y Christian Daude, investigadores del BID, han encontrado que si bien un país dos veces más grande que otro tiende a atraer el doble de inversión extranjera, esa capacidad de atracción cae a la mitad si la distancia con el país de origen de la inversión es el doble. Tomando en cuenta estos dos factores, Brasil y México son dos polos de atracción de fuerza semejante para la inversión extranjera de origen en Canadá.



Pero en materia de inversión extranjera, la cercanía no es simplemente cuestión de distancias geográficas. Si el país de origen y el receptor tienen la misma lengua, el monto de la inversión extranjera se duplica, y otro tanto ocurre si el país de origen y el receptor comparten una relación histórica de dependencia colonial. Esto ayuda a entender el auge reciente de las inversiones de origen español en los sectores financieros y de infraestructura en América Latina. Finalmente, también cuenta mucho si los países están unidos por una frontera común, como lo demuestran las tendencias de la inversión chilena hacia Argentina, o entre Colombia y Venezuela en los 90.



Todo este análisis resultaría muy mecánico, si no se tuviera en cuenta que los países pueden además alterar su atractivo relativo para los inversionistas extranjeros, con cierta especie de cirugía estética. Entre los factores que más mejoran el atractivo, está el sistema impositivo que aplica a los inversionistas extranjeros: cada punto de menos en la tasa de impuestos puede aumentar en 3% el monto total de inversión. No sorprendentemente, la calidad de las instituciones públicas puede ayudar mucho a las empresas que esperan ser cortejadas por extranjeros. Los rasgos de las instituciones públicas que más atraen a los inversionistas son la calidad del marco regulatorio, la efectividad del gobierno para prestar los servicios públicos básicos, el control de la corrupción y el grado de respeto de las leyes y regulaciones en toda la sociedad.



Como Betty, la fea, Colombia puede resultar atractiva si demuestra tener iniciativa y creatividad, especialmente para mejorar sus instituciones públicas.
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