Opinión

  • | 1998/08/18 00:00

    Propuestas para generar empleos

    Por los trabajadores jóvenes no se pagarían contribuciones parafiscales durante un año. Hay que reestructurar el Sena.

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Varios estudiosos de la economía social afirman que cuatro puntos porcentuales del desempleo colombiano tienen su origen en las deficiencias educativas y de capacitación técnica.



En la economía global, el empleo empieza a ser más una variable consecuencia, directamente relacionada con la competitividad, la cual depende de una relación en cadena entre la productividad y la formación del capital humano y social. Estos se basan en la educación, la capacitación técnica y la solidez de los valores cívicos.



El ingreso del trabajador colombiano es bajo y el costo parafiscal del empresario muy alto. Por tener la jornada laboral menos incidencia en la competitividad, reducirla no sería traumático, siempre que se integre a un conjunto de medidas que apunten a la solución integral.



Por eso me atrevo a proponer que en el caso de jóvenes que vayan a ser empleados por primera vez, el empleador no pague los costos parafiscales durante el primer año, a condición de permitir un día a la semana para que el nuevo trabajador se dedique a capacitarse en la misma empresa o en una entidad autorizada por el gobierno, siempre bajo la coordinación de tutores y sin disminución de remuneración. Los tutores podrían provenir de las asociaciones de empresarios, de los trabajadores o de los sectores estudiantiles.



El salario sería de aprendiz. Bienestar Familiar, el Sena y las cajas de compensación no perderían, porque la exención sería temporal y sobre personas que antes no estaban en las nóminas. El nuevo trabajador pagaría sus cotizaciones de seguridad social y el Estado, durante el primer año, las correspondientes al empleador con recursos de los fondos de solidaridad.



Así se multiplicarían las oportunidades de capacitación que son la fuente de crecimiento de la productividad, la competitividad, el salario y el ingreso general.



También es útil evaluar la productividad del Sena y definir qué les conviene más a los sectores sociales, si un monopolio oficial de capacitación ineficiente o un esquema en el cual este instituto compita con otras entidades, y el ente público regule, vigile, participe, aporte recursos y promueva acciones cívicas como los tutores de los aprendices. Es la contradicción entre el viejo concepto de definir lo social como puramente estatal, que desconsidera la baja productividad y el derroche de recursos, y uno nuevo de intervención estatal integral, abierta a la comunidad y al sector privado, con solidaridad y compromiso competitivo.



Colombia viene desarrollando modelos de Estado sin monopolio ejecutor en seguridad social y en ciencia y tecnología. Es bueno tenerlos en cuenta para que inspiren la reforma de la capacitación técnica. En esto, Costa Rica y otros países latinoamericanos ya han dado pasos para que el Estado se desprenda de la exclusividad de ejecución y busque modelos mixtos que ­con intervención oficial integral­ garanticen mejores resultados para la comunidad.
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