Opinión

  • | 2009/04/03 00:00

    Proceso justo en familias empresarias

    ...¿Daremos la razón a quienes se rigen por el principio de no hacer negocios con familiares porque es perder la inversión y lesionar la relación?...

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Los pequeños negocios realizados entre familiares permiten un grado de informalidad -basado en la confianza, el respeto y la reciprocidad- necesaria para conseguir recursos de manera eficiente y expedita. No obstante, cuando se trata de ejercer el derecho de reclamo de los recursos o intereses una vez vencidos los plazos acordados, nos vemos con el dilema de aplicar o no los procedimientos o sanciones que rigen este intercambio. ¿Cómo reclamarle al hermano o a la propia madre un dinero cuando hemos recibido tanto de ellos, o cuando vemos sus dificultades para reunirlo? ¿Hasta qué punto podemos exigir cumplimiento de los términos sin detrimento de las relaciones familiares? ¿Pueden las relaciones de intercambio comercial prevalecer sobre inversiones emocionales, parentales o fraternales, cuya "cuantía" es difícilmente tasable e imposible de reembolsar?

La asignación de recursos en una familia, en una empresa y en una empresa familiar se realiza según parámetros distintos. En la familia tendemos a utilizar una 'justicia distributiva', procurando dar afecto, recursos y responsabilidades a todos los hijos por igual. Esta pretendida equidad va a contracorriente de los principios de selección natural que privilegian la inversión asimétrica de recursos para favorecer a aquellos miembros con mayores posibilidades de supervivencia y reproducción. Ser equitativamente distributivos tampoco se logra por la proclividad de los padres a dar mayor atención a los débiles o a los que tienen más dificultades de adaptación. Este principio distributivo alternativo, llamado por John Rawls Principio de la diferencia establece ya un primer cuestionamiento al ejercicio de la justicia en la esfera familiar.

En una empresa, en cambio, la asignación de responsabilidades y recursos tiene en cuenta las competencias profesionales, habilidades personales y las funciones propias de los cargos. Es un sistema meritocrático que otorga más recursos al que más los pueda multiplicar.

En las FE, por su dinámica mixta, es frecuente encontrar dilemas que no se resuelven fácilmente por principios estrictos de equidad: si un hermano es admitido en una prestigiosa universidad que exige matrículas elevadas, ¿se le puede dar un mayor soporte financiero del fondo de estudios que a sus otros hermanos? Si la estrategia sugiere cerrar un área o unidad a cargo de uno de los hermanos, ¿cómo mantener la justicia en este nuevo escenario? ¿Cómo enfrentar situaciones de bajo rendimiento de familiares en la empresa?

Los Consejos de Familia son el foro primordial para la discusión de principios reguladores y para la formación en el 'justo proceso' que los discierne y aplica. La gestión de personas en una empresa familiar es más consistente, transparente y eficaz si está avalada por principios de interdependencia entre la familia y el negocio. Si los miembros de la familia saben de antemano que el proceso de contratación se rige por competencias y la permanencia en la empresa se evalúa por innovación y resultados, prescindir de un miembro familiar vinculado a la empresa es prácticamente una consecuencia natural de los acuerdos pactados y no una tragedia para el gerente que tiene en sus manos esta decisión.

La formación en la toma de decisiones es esencial para la fundamentación y realización del 'justo proceso'. Esto supone enmarcar la problemática, fijar las reglas de participación, crear estrategias de exploración de opciones y consideración de su viabilidad, estructurar los criterios de decisión y evaluar las consecuencias y el proceso de aprendizaje.

El punto de partida para generar esta discusión conviene que sea situacional (intereses personales, de mi grupo familiar o de los pares con similares expectativas) y a la vez genérico (solución justa para cualquier persona en esa situación). De esta manera, los principios acordados tendrían una vigencia mayor a las expectativas presentes. Asimismo, la familia debe buscar acuerdos que propendan por la permanencia de la empresa en el tiempo y no la solución inmediata de un problema particular. La expresión transparente de presupuestos y preocupaciones, la participación de representantes de diversas generaciones de la familia y de algunos ejecutivos de la empresa, crean un ambiente de transparencia y confianza que legitiman las decisiones que se tomen.

La familia debe ser consciente de que al cambiar el contexto socioeconómico, la composición familiar, sus necesidades y aspiraciones, la normativa debe también ajustarse sin que por ello se desconozca el 'justo proceso'.

Señor empresario: La justicia en la dinámica de las FE se evidencia no solo en la clara elaboración de reglas familiares, sino en el ejercicio del diálogo, la participación, la formación para la toma de decisiones y el respeto a los acuerdos.

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