Opinión

  • | 2006/08/04 00:00

    Primeras de cambio

    Las correcciones que se han presentado en algunos mercados pueden verse como una oportunidad, siempre y cuando no olvide que hoy el costo de oportunidad es mayor.

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Se vislumbran tiempos de cambio en los mercados internacionales. Por primera vez en mucho tiempo, los bancos centrales de las tres grandes potencias mundiales se alinean sobre la base de políticas de subidas en tipos de interés. El precursor de esta iniciativa, la Reserva Federal estadounidense, ya está entrando a la fase final del ciclo; Japón apenas comienza y el Banco Central Europeo probablemente esté a medio camino.

Esta iniciativa, justificada por entornos macroeconómicos y geopolíticos muy particulares de cada mercado, tiene un punto en común; la gran liquidez, de la cual gozaron estos mercados hace unos años, está en disminución. En Europa y Japón, los entornos económicos apuntan a una estrategia medida y de menor agresividad de lo que hemos podido testificar en el mercado estadounidense, donde las tasas apuntan ya casi al 5,5%. Sin embargo, las reacciones de los mercados accionarios no se han hecho esperar, catapultadas en parte por eventos exógenos, como el escalamiento del conflicto armado en Oriente Medio y el temor por las consecuencias que se deriven de allí, con especial atención al precio del crudo. Una esperada reacción ante estos acontecimientos ha sido la paulatina salida de capitales en mercados considerados de "riesgo", como los emergentes; para sorpresa de muchos, a pesar de que se han presentado correcciones agresivas en mayo y junio, algunos de estos mercados mantienen una tendencia alcista, aunque con menor ímpetu que el registrado en los últimos dos años.

La percepción de riesgo ha cambiado. Quizás porque aún hoy se siguen presentando tasas reales muy bajas (es decir, tasa nominal menos inflación), se mantiene inclinada, aunque en menor proporción, la balanza hacia inversiones de mayor rendimiento y mercados especulativos. Es cierto, por otro lado, que cada mercado tiene sus límites y los grandes capitales institucionales siguen al pie de la letra la premisa de cualquier decisión de inversión; debe determinar en qué invertir mediante un buen análisis fundamental y seguidamente decidir cuándo invertir haciendo uso de herramientas que dicten niveles de entrada y salida de acuerdo con parámetros previamente establecidos. En la actualidad, la agilidad con la que se pueda interactuar dicta gran parte de la decisión de invertir o no en un mercado determinado. Un mercado ilíquido y con poca profundidad puede ahuyentar grandes capitales, debido al aumento en volatilidad de la gran mayoría de activos financieros. Toda estrategia necesita saber con alguna certeza cómo liquidar su posición y en cuánto tiempo.

Se da por descontado que el crecimiento global va a seguir siendo liderado por Asia, gracias en parte al lento despertar de ese gigante que se llama Japón, que finalmente ve con beneplácito su magno esfuerzo de haber mantenido sus tasas de interés al cero para incentivar el crecimiento económico. Europa mejora pero no al ritmo esperado, y Estados Unidos persiste en instrumentar un desaceleramiento gradual que no afecte de raíz su economía y que, por el contrario, colabore con el control inflacionario. Con este escenario, es poco probable que se presente una desbandada de capitales hacia economías desarrolladas en espera de mejores retornos. El mejor librado de allí puede ser Japón, pero aún se cuestiona qué tanto daño le puede causar eventuales alzas en tipos de interés al mercado accionario.

Es hora de hacer un alto en el camino y plantearse un horizonte de inversión a plazos un poco más largos. Hay claros indicios sobre el movimiento en tipos de interés en las tres mayores economías del mundo. Ese nivel de predictibilidad no se presentaba hace un tiempo atrás. Como debe ser costumbre, la disciplina de inversión en cualquier activo financiero y en cualquier mercado no se puede dejar contaminar por la exuberancia; esos tiempos hacen parte del pasado. Las correcciones que se han presentado en algunos mercados a escala mundial pueden verse como una oportunidad, siempre y cuando se tenga presente que el costo de oportunidad en la actualidad es mucho mayor, y que aquellos retornos fantásticos serán cada vez más efímeros. Siempre va a ser prudente realizar ganancias, sobre todo si estas se presentan en muy corto tiempo y en cantidades no esperadas. Eso lo tienen muy claro los grandes inversionistas institucionales y es precisamente por esta razón por la que nosotros debemos emular esa práctica.



Santiago Ulloa, CEO, TBK Investments. sulloa@tbkinvestments.com
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