Opinión

  • | 2005/10/15 00:00

    ¡Presidente de empresa familiar!

    ¿Se parece su caso al de Felicio? ¿Será fácil encontrar su sucesor?

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En estos días he tratado de describir las funciones de Felicio (70 años), patriarca de la familia Cucariano y presidente de la empresa familiar Pikolin, para saber qué hará su sucesor. He descubierto que sus responsabilidades son críticas y de diversa índole. Sus competencias deben ser muy altas para lograr un buen desempeño. Por un lado, Felicio tiene que manejar el negocio en el día a día, y fijar su estrategia hacia el futuro. Y por otro, entender las complejidades de las relaciones familiares, así como gerenciar los distintos aspectos relativos a la propiedad. Examinemos la situación.



En el negocio, Felicio hace de todo. Vende, tiene relaciones con los clientes, revisa los estados financieros, se encarga de los despachos, vigila la producción, se encarga del manejo del talento humano, atiende las relaciones con los competidores, pide dinero prestado a los bancos, maneja la tesorería y cobra la cartera. Fuera de eso, como si fuera poco, tiene que planear el futuro de la organización, ayudar en la investigación de productos nuevos, decidir cuáles salen o no al mercado (y cuáles sacar del mercado), estimar las reacciones de la competencia, mantener una buena posición estratégica (competitiva) y crear riqueza para el resto de la familia. Algunas de las responsabilidades anteriores no pueden ser delegadas y la huella de Felicio tiene que estar en todas partes.



En la cuestión de las decisiones, Felicio requiere unas cualidades especiales porque tiene que tratar con incertidumbres, pobre información, colegas complicados y clientes insatisfechos.



En lo familiar, las actividades de Felicio no son menos importantes. En cada medida que toma, debe calcular cuál será la reacción de cada uno de los 22 miembros de la familia Cucariano, tres de los cuales trabajan en Pikolin. Las emociones se mezclan en la toma de decisiones y las rivalidades entre los primos, los comentarios de los cuñados y cuñadas, y las reacciones primarias de algunos familiares le absorben muy buena parte de su tiempo. Algunas veces, tiene que dar muchas explicaciones a Arcinoe, su hermana menor, quien cuestiona todas sus actuaciones.



Por su parte, en el tema de la propiedad, Felicio debe desarrollar esquemas que ayuden a conservar la propiedad en manos de la familia, pero entiende que si alguno de los familiares se quiere salir del negocio o tiene alguna necesidad económica, debe tener maneras para hacerlo sin causar traumas en el negocio o en la familia. Por eso, Felicio ha discutido con su familia el tema de los testamentos, de las capitulaciones matrimoniales y de los dividendos. Todo esto se ha establecido en políticas claras y ahora se han podido delegar un poco más. Como Felicio es el fundador de la empresa, sus hijos y nietos han recibido acciones de la empresa, pero quien tiene todo el control del tema es el mismo Felicio. Él quiere que la empresa continúe en manos de la familia después de su muerte y ha estado organizando con sus abogados esquemas de propiedad adecuados para afrontar esta circunstancia.



Además de todo lo anterior, quiere que toda la familia comparta sus planes a futuro y desarrolla un "sueño compartido" con todos sus familiares mayores de 18 años una vez por lo menos cada dos años.



Como se puede observar, las funciones de Felicio son múltiples y se requiere competencias muy altas en muchos campos, por ejemplo: debe integrar los valores de la familia al negocio, tener una muy alta iniciativa para adelantarse a los problemas y soluciones de cada caso y emprender proyectos nuevos, orientación al logro para alcanzar los objetivos de la familia y de negocio, autoconfianza, liderazgo y muy buena comunicación.



Señor empresario familiar:

Al describir las funciones mencionadas anteriormente, Felicio entendió por qué su tiempo no le alcanza para nada personal y por qué su señora Cándida se queja de que casi no lo ve. Es un conjunto de funciones críticas para el buen funcionamiento de la organización, pero que no son las mismas de un Presidente de una empresa que es no familiar. Las competencias que ha tenido que desarrollar Felicio también son muy especiales para alcanzar el éxito en todas estas labores. ¿Se parece su caso particular al de Felicio? ¿Será fácil encontrar su sucesor?



Diego Vélez Montes, dvelezm@alum.mit.edu
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