Opinión

  • | 2009/02/20 00:00

    ¿Por qué y para qué nos unimos a otros?

    Las sinergias que producen las alianzas estratégicas generan más productividad: es mayor el efecto de una acción grupal que la suma de los efectos individuales.

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"La unión hace la fuerza". Un dicho popular que ahora cobra vigencia. De hecho, cada vez más en las diversas culturas y específicamente en el mundo empresarial, se viene dando un valor especial a la capacidad que se tiene para entrar en relación con otros y crear vínculos efectivos que generen beneficios tangibles a las partes.

Aunque desde siempre, líderes y humanistas han promulgado la importancia de la cooperación, la solidaridad y la ayuda mutua como pilares facilitadores de la convivencia humana, solo de un tiempo para acá las alianzas han tomado un lugar preponderante en las actividades públicas y privadas.

Todos lo podemos confirmar de algún modo. Independiente de cuál sea nuestra actividad y/o nuestros objetivos, en un momento determinado hemos necesitado de aliados que nos faciliten la consecución de las metas trazadas, sean estas de orden social, cultural y/o económico. Personalmente, no he conocido a alguien a quien no le interese en absoluto unirse a otro para superar barreras, crecer, mejorar y lograr beneficios de mutua conveniencia.

Así, y de la misma forma como unos necesitamos de otros en la vida cotidiana, ocurre en la vida de los negocios. Hoy, para llegar a ser competitivos, necesitamos unir fuerzas y trabajar de la mano de quienes pueden ayudarnos a transitar por las sendas de la tecnología y la globalización.

Sé que alguno dirá: pero, ¿para qué unirme a otro si estando solo puedo ejecutar mis planes con mayor facilidad? En efecto, es posible que se culmine más rápido y con menos contratiempos la tarea, pero quizás las ideas de otros podrían haber llevado ese emprendimiento a la cima de la competitividad. Ciertamente hay dificultades cuando se trata de trabajar en sociedad, pero está comprobado: es mayor el efecto de una acción grupal que la suma de los efectos individuales.

Con todo esto, quiero resaltar la importancia medular que cobran las alianzas de cara al cumplimiento de nuestros objetivos empresariales. A los gerentes normalmente nos interesa en forma prioritaria lo relacionado con la eficiencia, la calidad, la consecución de una posición privilegiada en los mercados y, por supuesto, la rentabilidad del negocio. No obstante, no podemos perder de vista los muchos factores que intervienen en dichos procesos clave, convirtiéndose en soporte vital de la cadena productiva y comercial. Me refiero a las tareas que hacen posible el funcionamiento continuo de la empresa: abastecimiento, ambiente laboral, relación con las autoridades, entorno y comunidad. Procesos que se apoyan en trabajos 'ocultos' cuyos actores son aliados determinantes para la buena marcha y el éxito de nuestro proyecto.

Se trata entonces de asegurar la conformación de un sistema socialmente responsable, donde cada participante hace una contribución palpable a un fin determinado: supervivencia, posicionamiento, competitividad y/o generación de progreso. Quien decide hacer empresa debe olvidarse de actuar en solitario: una golondrina no hace verano. Ahora más que antes se hace indispensable el concurso activo y concertado con quienes pueden darle vida a un emprendimiento. Si la decisión es poner a rodar esa idea de negocios, es prioritario establecer relaciones de confianza y compromiso -deberes y derechos- con socios, proveedores y empleados, entre otros.

La difícil coyuntura económica mundial es un llamado a conformar alianzas estratégicas, sumar voluntades y enfrentar los retos en conjunto, de modo que sea posible avanzar en la consecución de las metas comunes. A nivel estructural, aplaudimos el viraje que están dando los gobiernos en diferentes naciones que, conscientes de sus fortalezas y debilidades, están estimulando las alianzas público-privadas. También ellos saben que uno más uno es igual a tres.

Así, en el Grupo Synergy nos hemos propuesto adelantar una gestión coordinada de las empresas socias, que nos permita alcanzar economías de escala, facilitar la expansión a nuevos mercados, incrementar los ingresos y crear valor, mientras cada una de las firmas avanza en el cumplimiento de la misión para la cual fue constituida. De este modo se ha ido conformando una red empresarial diversificada, cuyos beneficios irradian más allá de lo que reciben los directamente involucrados. Gracias al sistema establecido, el Grupo ha podido mantener su dinámica productiva, al tiempo que viene haciendo aportes efectivos a la calidad de vida y al desarrollo de las comunidades donde operan sus empresas.

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