Por una Colombia nueva

| 11/23/2001 12:00:00 AM

Por una Colombia nueva

Mi propuesta es salirnos del molde para volver a crecer, con estabilidad y equidad.

por Ingrid Betancourt

Desde cuando Colombia mostró los primeros síntomas de recesión, no hemos dejado de aplicar políticas fiscales y monetarias contraccionistas, agravando aún más nuestra situación. Mientras aquí andamos presos de dogmas, Estados Unidos, desde las primeras señales de desaceleración, sin cargos de conciencia se apartó del neoliberalismo, aumentó el gasto público, continuó aflojando la política monetaria y reduciendo las tasas de interés.



Mi propuesta es salirnos del molde para volver a crecer, con estabilidad y equidad. Nuestro objetivo es hacer rentable nuestras empresas para competir. Sin rentabilidad no hay competitividad ni crecimiento ni inversión ni empleo.



1. Lo vamos a lograr aplicando una política fiscal y monetaria razonablemente expansiva, la única razonable en situación de recesión, acompañada de una reestructuración de los precios relativos. Reactivar la demanda con déficit fiscal tiene sentido con cero corrupción y con una reducción de la nómina gubernamental que elimine el clientelismo de nuestra actividad estatal. Esto no se logra de la mano de los Fabio Valencia Cossio, los Santofimio o los Name.



2. Parte de la reestructuración de los precios relativos reside en el aumento de la tasa de cambio real. El aumento del consumo se dirigirá entonces hacia nuestra producción nacional y nuestras exportaciones crecerán, mejorando nuestra balanza de pagos y restableciendo la confianza en la capacidad de pago del país.



3. Otra parte consiste en reducir las tasas de interés a niveles próximos a las internacionales. Para ello, es necesario aumentar la liquidez de los bancos, reducir los niveles de concentración del sector financiero y rebajar sus costos operativos. Eso requiere una política monetaria y una regulación audaz que aumente los recursos y la eficiencia del sector.



4. El fortalecimiento del mercado de capitales es indispensable para crear nuevas opciones de financiación para el sector productivo. Esto nos permite adicionalmente transitar de una sociedad de asalariados a una de accionistas, siendo ello el mejor seguro contra el desempleo, a la vez que mantiene niveles de ahorro e inversión acordes con las necesidades del crecimiento.



5. Un recorte drástico en los impuestos para disminuir los costos productivos de nuestras empresas es inaplazable. Voy a bajar el IVA al 10%, el impuesto de renta al 30% y voy a eliminar el 3 x 1.000. La señal es clara: el que invierte y genera empleo, sale premiado.



Hasta hoy, la política económica se ha reducido a un ejercicio contable para tapar huecos. Olvidamos que el Estado puede con su actuar enriquecer a los unos y quebrar a los otros. Ese poder no puede estar al servicio de quienes financian las campañas presidenciales. Mi propósito es romper con el pasado y construir una Colombia Nueva garantizando que todos puedan generar riqueza en igualdad de condiciones, en un marco previsible, estable y seguro.
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