Opinión

  • | 2010/03/05 00:00

    Politicomanía y cambioclimaticomanía

    Estos asuntos no deben ser excusa para desviarnos de otros temas estratégicos de los cuales también depende nuestro futuro, como la protección de la biodiversidad.

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Por fin se hundió el referendo reeleccionista debido a la cadena de errores a lo largo de su trámite. Una muestra de lo que ocasiona el exceso de poder. Después de miles de controversias y especulaciones, el país puede respirar de nuevo y mirar hacia adelante. La democracia y el Estado de Derecho han triunfado sobre el estado de opinión. La Corte Constitucional, una vez más, ha reafirmado su independencia y ha salido fortalecida. El gran derrotado de todo este proceso ha sido el propio Uribe. Su afán de poder lo ha traído hasta aquí. De ahora en adelante, el tema central para todos los colombianos será el de la sucesión presidencial. La campaña entra ahora en su máximo furor. No será una campaña fácil en un país polarizado. La tendencia de muchos de los candidatos es parecerse o asociarse a Uribe y a la política de seguridad democrática, algo que según los cálculos políticos debe dar votos. Cualquier pronóstico a estas alturas puede ser apresurado. Sin embargo, más allá de las cuestiones mediáticas, los candidatos y el país deben mirar hacia el futuro en medio de la politicomanía.

Por tal razón, tratar otro tipo de asuntos, también de interés, pero escasamente visibles en estos momentos de efervescencia y calor, pareciera sensato. Me refiero al caso de la cambioclimaticomanía la cual, a pesar del fracaso de la reciente Cumbre de Copenhague, continuará copando gran parte de la agenda mundial en razón del severo impacto que sus efectos tienen sobre el futuro del planeta y de las sociedades en general.

El tema del Cambio Climático ha llegado al más alto nivel en la agenda internacional, así lo demostró la presencia de los principales líderes mundiales en Dinamarca. Hoy, el Banco Mundial, los bancos regionales, el sector privado, las ONG y la prensa mundial se ocupan del tema. Todos los discursos y los programas de desarrollo toman en cuenta el tema del Cambio Climático. Las políticas y los presupuestos públicos también lo incorporan. La tendencia no deja que otros temas, de igual o quizás mayor importancia, generen una atención pública. Cualquier tema, para que llame la atención, debe estar supeditado al discurso sobre Cambio Climático. Este es el caso de la biodiversidad, de la cual Colombia se privilegia por ser el país que concentra mayor número de especies por kilómetro cuadrado a nivel mundial.

La biodiversidad se presenta hoy en día como un gran aliado para mitigar los efectos del Cambio Climático. Por ejemplo, ante el aumento pronosticado del nivel del mar por el deshielo de los casquetes polares y los glaciares de alta montaña, los sistemas de manglar son vistos como una barrera de protección en las zonas costeras para evitar las inundaciones en momentos de huracanes o tormentas. Si bien esta es una de las funciones que los sistemas de manglar pueden cumplir ante eventos extremos, una verdad aún mayor es que se trata de ecosistemas que sirven de hábitat protector para el desarrollo de las crías de cientos de especies marinas y terrestres. Allí se originan millones de peces de los cuales depende gran parte de la alimentación mundial. Algo desconocido por muchos.

Es este tan solo uno de los ejemplos de por qué la biodiversidad, al ser ignorada y no incorporar su valor económico y el costo de los servicios ambientales que presta, como el de evitar inundaciones, viene desapareciendo de manera acelerada. El impacto de esta pérdida, como bien se puede observar en el caso de los manglares, se manifiesta de manera directa en la seguridad alimentaria. En otros casos, la desaparición de los ecosistemas boscosos afecta de manera directa el abastecimiento de agua, la energía y los sistemas agrícolas. Esta es una de las conclusiones del estudio sobre "la economía de los ecosistemas y la biodiversidad", una iniciativa del gobierno alemán y la Comisión Europea, que busca llamar la atención en el Año Internacional de la Biodiversidad sobre sus beneficios económicos y el creciente costo que genera su pérdida y la degradación a que están siendo sometidos los ecosistemas.

Es esta una de las razones para que tanto la cambioclimaticomanía como la politicomanía no deban ser excusa para desviarnos de otros temas estratégicos de los cuales también depende nuestro futuro.

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