Opinión

  • | 2009/09/18 00:00

    Plan de contingencia para la sucesión

    Preparar la sucesión es un acto de responsabilidad personal, familiar y social de parte de un empresario.

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Un abrupto retiro voluntario o forzado, una reestructuración empresarial, una incapacidad, enfermedad o muerte del líder o accionista mayoritario de una familia empresaria, exponen tanto a la familia como a los negocios a una situación de alta vulnerabilidad que puede afectar la cohesión y hasta su misma existencia en el mercado. El precio de las acciones de Apple, por ejemplo, se desplomó 7% tras el anuncio de Steve Jobs de tomar una licencia por seis meses para recuperar su salud1.

El reciente fallecimiento del accionista mayoritario de una familia empresarial dejó en manos de su único heredero el control de más del 30% de las acciones de compañías altamente imbricadas. Para un joven cursando estudios universitarios, heredar una importante fortuna en acciones de empresas, si bien abre un amplio escenario de posibilidades de realización personal, también constituye una responsabilidad que no todos en su posición quisieran tener. Junto con la fortuna se heredan los conflictos familiares y laborales, las expectativas no satisfechas, pero aún exigibles, de quienes consideran al heredero como alguien que sí dará solución a lo que el patriarca no realizó en vida y, frente a él, el reto de mantener la competitividad de las empresas en un mundo complejo donde deberá maniobrar sin ayuda de unas claves del éxito que no le fueron transferidas en su momento.

Cuando no se ha preparado la sucesión con la debida antelación, las familias empresarias deben poner en marcha un plan de contingencia que facilite un tránsito rápido y sin traumatismos en el liderazgo de familia y empresa, asegurando la confianza en la continuidad de los negocios, la consistencia y respeto a los acuerdos contraídos y la estabilidad laboral de los colaboradores. Es preciso volver a la planeación estratégica para conocerla bien, a los protocolos, si los hay, y apoyarse en la junta directiva o junta asesora para iniciar el proceso de ratificar (en el caso de una herencia de acciones como la del caso descrito), nominar y seleccionar al nuevo directivo.

Preparar la sucesión es un acto de responsabilidad personal, familiar y social de parte de un empresario. Es absurdo pensar que el dinero, las propiedades y negocios se administran solos. Individuos e instituciones inescrupulosas, como aves de rapiña, querrán participar del festín de una herencia en manos de un menor o una persona sin conocimiento del funcionamiento de las empresas. Cuántos empleos y familias están en juego y dependen de decisiones juiciosas de parte de los administradores.

Dos estructuras de soporte facilitan la transferencia de la propiedad, el liderazgo, el conocimiento y las relaciones de una generación a otra. De un lado, está un esqueleto interno, que no es otro que el ADN o espíritu, carisma o cultura familiar formado por aquellos elementos únicos que dan una fisonomía propia a la empresa. Estos valores se nutren en la práctica y se aprenden y celebran en la cotidiana toma de decisiones. De otro lado, se requiere de una estructura externa que permita el desarrollo, interiorización y consolidación de estos valores. Este exoesqueleto es el conjunto de estructuras legales, códigos y convenios formales que deben estar al día para que en una eventual ausencia del líder, la familia y empresa puedan mantener su ritmo de crecimiento. Testamentos, capitulaciones, cuentas, protocolos, escrituras, contratos, fiducias, declaraciones de renta, seguros, certificaciones y paz y salvos son algunos de estos documentos que los herederos deben conocer (su contenido, importancia y ubicación) al igual que personas de confianza que puedan ofrecer apoyo y orientación en un momento de crisis y desconcierto.

¿Disponen las familias empresarias de líderes capaces de mantener el momentum de la organización, generar confianza de parte de la familia, empleados, proveedores, clientes y acreedores?

¿Existen planes de contingencia que contemplen estas vicisitudes y se activen de manera expedita sin generar traumatismos en la gestión y operación de las empresas?

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