Opinión

  • | 2007/01/19 00:00

    Perú, luz al final del túnel

    Un país que estaba quebrado a finales de los 80, hoy es un ejemplo para la región. La estabilidad económica y política es imprescindible. Y al parecer los pasos dados por el actual mandatario van en esa dirección.

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Acabo de pasar unos días en Perú, y si bien lo llevo visitando muchos años, comienzo a ver movimientos muy positivos en su economía.

Alan García fue elegido presidente por segunda vez después de casi 20 años de haber dejado el poder y el país en una situación caótica. Su salida del gobierno a finales de la década del 80 se produjo en medio de hiperinflación, decrecimiento económico, terrorismo creciente y fuga de capitales monetarios y humanos. Nadie podría pensar que tiempo después el causante de esa situación volvería al gobierno. Parece que la memoria de los votantes es corta, pero parece que García está por la labor de enmendar sus errores y dejar un buen recuerdo para la historia.

El gobierno semiautoritario de Alberto Fujimori marcó la década del 90. Se le acredita acabar con el terrorismo, terminar con la inflación y crear un clima de estabilidad económica que puso las bases para la vuelta de los capitales internacionales a Perú, mediante privatizaciones de empresas en manos del Estado. El lado negativo fue la corrupción que hubo en el país y que provocó la salida precipitada de su presidente a un exilio voluntario en Japón (hoy en Chile, en espera de ser extraditado a Perú), y con la encarcelación de su más directo colaborador, Vladimiro Montesinos, por delitos de todo tipo.

La última administración, la del presidente Toledo, consolidó las mejoras económicas que se habían producido en los años anteriores. La economía creció a tasas por encima del 5,5% de media los últimos 6 años y se espera un crecimiento superior al 7% para 2007. Tiene un entorno con inflación acumulada los últimos 12 meses de 1,14%, revaluación de su moneda (está al mismo nivel de 1998) y con el mayor nivel de reservas de su historia. Es cierto que el entorno internacional ha sido muy positivo para países productores de materias primas. El precio de los minerales se ha multiplicado los últimos 36 meses, y si bien no se cree que vayan a seguir subiendo, van a seguir siendo una muy importante fuente de divisas en el futuro.

Otros factores han sido cruciales para ayudar a su crecimiento económico, como la inversión en las regiones, apertura a la inversión extranjera en minería y agricultura y en servicios básicos. Pero varios de estos factores dependen excesivamente del crecimiento internacional y sobre todo del mantenimiento de la demanda por parte de las economías emergentes de Asia, como China e India. Si bien no esperamos una situación de crisis mundial abrupta en los próximos meses, sí se ve un enfriamiento de las economías desarrolladas que puede afectar a los países de la región. Por ello es muy importante hacer las reformas estructurales necesarias para estar preparados para competir, con valor añadido, en el futuro y no solamente como proveedores de materias primas. Un sector por desarrollar es el turístico que, junto con los antes mencionados, debería ser un pilar de crecimiento económico del país. Es difícil encontrar en la región una diversidad cultural tan grande, con opciones tan amplias como selva amazónica, costa o sierra y turismo cultural, con yacimientos arqueológicos de primer nivel y prácticamente sin explotar.

Entre los objetivos de Luis Carranza, ministro de Economía, está reducir el índice de pobreza desde el 49% actual al 29% para 2011. Para ello, está contando con mantener las tasas de crecimiento actuales entre el 6 y el 7% en los próximos cinco años, pero sobre todo en hacer política mediante un gasto más eficiente, invirtiendo en infraestructura y primando la mejora de los servicios de saneamiento. Prefiere invertir en distribución de agua potable a la mayor parte del país antes que gastar en medicinas para combatir las enfermedades actuales.

Las estimaciones para Perú son muy positivas, como indirectamente lo ha reflejado el alto rendimiento de su bolsa en los últimos años (en 2006 subió 166%, siendo la más rentable del mundo) y la reducción del diferencial del riesgo país a 100 puntos básicos. Está a punto de lograr la calificación de grado de inversión que permitiría a los grandes fondos de pensiones internacionales comprar su deuda para sus carteras. El único país de la región con esta calificación es Chile.

Es imprescindible una reforma de su poder judicial, que dé la seguridad a los inversionistas, locales e internacionales, de que las reglas del juego se van a cumplir. Lamentablemente, el país está aún considerado en el mercado internacional como muy corrupto y burocrático, lo que dificulta mucho hacer negocios.

Afortunadamente, la luz se puede ver al final del túnel y un país que estaba prácticamente quebrado a finales de los 80 hoy puede ser un ejemplo para el resto de la región. Es imprescindible que se mantenga una estabilidad económica y sobre todo política, y parece que los primeros pasos dados por el actual mandatario van en esa dirección.

Santiago Ulloa, CEO, TBK Investments, Inc.

sulloa@tbkinvestments.com?
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