Opinión

  • | 2006/06/23 00:00

    Perspectivas para América Latina

    Las perspectivas de la región son mejores de lo que generalmente se percibe. Hay cambios fundamentales que dan pie para ser más optimistas.

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Algunos observadores se refieren a América Latina como "el continente olvidado", pues en los foros internacionales de economía y negocios, al hablar de economías emergentes, las discusiones se centran en Europa del Este, China e India. De América Latina poco se habla. La región se considera de bajo valor estratégico por su bajo crecimiento económico en los últimos 25 años y la percepción de ser políticamente inestable. En la región escuchamos con frecuencia opiniones similares.

Aunque no lo parezca, en este momento las perspectivas de la región son las mejores en varias décadas. Esto se debe a importantes cambios en las dimensiones macroeconómicas, demográficas y políticas que han venido madurando y afianzándose en los últimos tiempos.

Claramente, hay grandes diferencias entre países. Algunos, como Chile, han avanzado en estos frentes. Otros están rezagados. Pero es posible generalizar que las perspectivas de la región como un todo están mejorando.

Tendencias positivas

La mayoría de los países ha logrado avances en las principales variables macroeconómicas. Los déficits fiscales han sido reducidos significativamente, lo que ha llevado a mejores calificaciones de riesgo para las deudas gubernamentales. Países como México y Chile ya tienen calificación de grado de inversión; Brasil y Colombia, si continúan mejorando, lo lograrán en los próximos dos años. Las tasas de inflación han caído dramáticamente. Después de haber sido una región caracterizada por inflaciones descontroladas, hoy solo un par tiene tasas de inflación por encima de un dígito. Finalmente, las monedas se han estabilizado, en regímenes de libre conversión.

Los avances en las variables macro han permitido que se desarrollen los mercados financieros. El mercado de bonos a largo plazo en moneda local se ha convertido en una realidad en varias de las principales economías del continente. A pesar de las fuertes caídas en las bolsas de valores en las últimas semanas, muchas de las acciones de las principales empresas de la región se transan por múltiplos comparables a los de empresas de similar tamaño en países desarrollados. Estos desarrollos están permitiendo que las empresas de la región consigan capitales en mejores condiciones para financiar sus planes de inversión, y que las familias financien la compra de vivienda con hipotecas de largo plazo a tasas de interés razonables.

Los cambios demográficos son aún más importantes. Como lo muestra el reciente censo en Colombia, las tasas de fertilidad y crecimiento de la población han caído. La población colombiana, como la de los países grandes de América Latina, crece a un ritmo inferior al 2% anual. El final de la explosión demográfica debe permitir mayores tasas de crecimiento en el ingreso per cápita, menores tasas de desempleo y mayores aumentos salariales.

En el frente político, contrario a lo que se percibe, la región también ha logrado avances. Hoy tenemos un gran consenso regional, con solo un par de notadas excepciones, sobre la importancia de mantener gobiernos democráticos y condenar la violencia política. Las recientes transiciones de poder en Brasil y Chile son un excelente ejemplo en este sentido. Hace tres décadas, muchos países de la región eran caracterizados por dictaduras y movimientos revolucionarios. Este año, 8 países de América Latina habrán tenido elecciones libres y transparentes para escoger presidente.

Implicaciones

Todo lo anterior significa que América Latina está posicionada para crecer su economía a niveles no vistos hace tiempo. Estimo que este año la economía de la región crecerá a un ritmo superior al 5% anual, lo cual se traduce en un incremento en el ingreso per cápita superior al 3%, dado el menor ritmo de crecimiento de la población. De seguir a este ritmo por varios años, con seguridad veremos reducciones en la pobreza, uno de los lunares de la región.

Esto no significa que no se necesiten reformas adicionales en nuestros países. Los niveles de inversión tienen que crecer para eliminar cuellos de botella en la infraestructura y permitir niveles de crecimiento superiores. Los gobiernos deben mejorar sus habilidades para llevar a cabo sus funciones esenciales:

1. Proveer seguridad a la ciudadanía.

2. Administrar la justicia de forma oportuna y efectiva.

3. Proveer la red de apoyo para los más pobres.

4. Asegurar calidad en la vivienda, educación y salud para todos.

A pesar de todo, si el crecimiento del ingreso per cápita de una región de 500 millones de habitantes se logra mantener durante algunos años en los niveles anteriormente mencionados, con seguridad dejaremos de ser llamados el "continente olvidado". Es posible que la región comience pronto a ser llamada el "secreto mejor guardado".
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